Maria Eduarda Rodrigues de Freitas, una joven brasileña de 21 años, murió el pasado 13 de junio tras ser lanzada desde un puente de aproximadamente 40 metros de altura sin estar conectada a la cuerda de seguridad durante una actividad de rope jump (salto de cuerda), una modalidad similar al bungee jumping. El accidente ocurrió en la llamada Ponte do Esqueleto (Puente del Esqueleto), ubicada en el municipio de Limeira, en el estado de São Paulo, Brasil.
La víctima era estudiante de Educación Física y Gestión Deportiva y también trabajaba como profesora en el área deportiva. Había acudido al lugar para realizar el salto extremo junto a su prometido, quien presenció la tragedia.
De acuerdo con la investigación preliminar de la Policía Civil brasileña, Maria Eduarda fue equipada con un arnés, pero nunca fue conectada a la cuerda principal de seguridad. En un video difundido ampliamente en redes sociales se observa cómo varios instructores la sostienen y la lanzan al vacío. Segundos después, los presentes se percatan de que la cuerda permanecía en el suelo sin haber sido asegurada a la joven. En la grabación incluso se escucha a una persona gritar: “¡La cuerda!”.
Los servicios de emergencia acudieron al lugar, pero únicamente pudieron confirmar su fallecimiento. Las autoridades determinaron que murió a consecuencia de múltiples traumatismos provocados por la caída.
Tras el accidente, seis personas relacionadas con la organización de la actividad fueron detenidas para ser interrogadas. Sin embargo, tres de ellas fueron liberadas posteriormente por falta de elementos suficientes para mantenerlas bajo arresto. Las investigaciones continúan sobre otros tres hombres identificados como Luis Felipe Egoroff, Vitor Gonçalves y Maicon Cintra, quienes presuntamente tenían responsabilidades directas en la operación del salto.
Según las autoridades, la negligencia ocurrió por una falla elemental en los protocolos de seguridad. Los propios involucrados habrían reconocido que no existía claridad sobre quién era el responsable de verificar que la cuerda estuviera correctamente colocada antes del lanzamiento. Investigadores señalaron que no se realizó una revisión final de seguridad y que hubo una ausencia total de controles cruzados, algo considerado indispensable en este tipo de actividades de alto riesgo.
Dos de los sospechosos incluso abandonaron el lugar después del accidente y fueron localizados posteriormente con apoyo de un helicóptero policial en una zona boscosa cercana. Los detenidos alegaron haber sufrido una especie de “apagón mental” y aseguraron no recordar cómo ocurrió el error que terminó costándole la vida a la joven.
La Policía Civil de São Paulo los imputó inicialmente por homicidio con dolo eventual, una figura jurídica utilizada en Brasil cuando una persona no tiene la intención directa de matar, pero asume conscientemente el riesgo de provocar una muerte al actuar con extrema imprudencia o negligencia.
De ser hallados culpables, podrían enfrentar penas que van de seis a treinta años de prisión, de acuerdo con la legislación brasileña aplicable a este tipo de delitos.
Otro elemento que ha generado polémica es que las autoridades y diversos medios brasileños señalaron que la empresa organizadora presuntamente no contaba con autorización legal para operar este tipo de actividades en el lugar donde ocurrió el accidente. Además, se investiga la desaparición de una cámara utilizada para grabar el salto, la cual habría pertenecido a la víctima.
El caso ha provocado indignación en Brasil debido a que especialistas en deportes extremos consideran que la muerte de Maria Eduarda pudo haberse evitado mediante procedimientos básicos de seguridad. La investigación continúa para determinar todas las responsabilidades penales, administrativas y civiles derivadas de una tragedia que ha sido calificada por las autoridades como un grave caso de negligencia.