La muerte de Oldie, una jirafa reticulada de 21 años que era uno de los ejemplares más longevos y emblemáticos del Zoológico de León, Guanajuato, generó versiones encontradas sobre las circunstancias en las que perdió la vida dentro de su albergue.
El ejemplar murió el domingo 26 de julio después de sufrir un accidente en el área de exhibición. De acuerdo con la versión oficial del Zoológico de León y con las declaraciones de su directora, Diana Karen Casillas, Oldie intentó alcanzar vegetación ubicada cerca del perímetro de su albergue, pero al hacerlo quedó atorada de una de sus patas y cayó al suelo.
El accidente ocurrió alrededor de las 18:00 horas. Según explicó Casillas, un visitante fue quien se percató de que la jirafa se encontraba atorada y dio aviso al personal del zoológico. El equipo responsable y los veterinarios acudieron al lugar y, de acuerdo con la directora, transcurrieron aproximadamente ocho minutos desde que se recibió el reporte hasta que se brindó atención al ejemplar.
Sin embargo, cuando el personal llegó, Oldie ya no presentaba signos vitales.
La directora explicó que una de las principales dificultades para auxiliar a la jirafa fue su peso, superior a una tonelada, además de las características físicas de la especie. Las jirafas tienen un cuello muy largo y, cuando permanecen recostadas después de una caída, existe riesgo de que aspiren contenido del estómago hacia las vías respiratorias.
En el caso de Oldie, la hipótesis médica señalada por el zoológico es que sufrió una broncoaspiración de contenido ruminal, es decir, que parte del contenido de su estómago llegó a las vías respiratorias, situación que habría provocado su muerte.
Casillas también explicó que el protocolo de atención para una jirafa caída contempla intentar mantener elevada su cabeza para reducir el riesgo de broncoaspiración. Sin embargo, levantar a un animal de más de una tonelada representa una maniobra extremadamente complicada.
A esto se sumó otro riesgo: la llamada miopatía por captura, una alteración que puede presentarse en animales silvestres sometidos a niveles extremos de estrés o miedo durante su manipulación. De acuerdo con la directora, someter a Oldie a una maniobra de levantamiento también podía incrementar el riesgo de que sufriera una complicación grave, incluso un problema cardiaco.
La directora del Zoológico de León rechazó además que Oldie haya muerto electrocutada, versión que comenzó a circular después del accidente.
Casillas reconoció que sí hubo una falla en el suministro eléctrico de la zona y que el cerco eléctrico del albergue dejó de funcionar durante aproximadamente 20 minutos. Sin embargo, aseguró que esto ocurrió precisamente cuando la jirafa se acercó al perímetro, por lo que la barrera eléctrica se encontraba sin energía.
La funcionaria explicó que el albergue cuenta con una doble barrera y que el sistema eléctrico funciona con la energía externa. También señaló que el dispositivo tiene un medidor de 100 voltios y que su función es producir una pulsación, no una descarga con capacidad para provocar la muerte de un animal de ese tamaño. Por ello, descartó que una electrocución haya sido la causa del fallecimiento y sostuvo que la causa fue la broncoaspiración.
La versión de la directora contrasta con la declaración realizada por la regidora e integrante del Consejo del Parque Zoológico de León, Norma López Zúñiga, quien sostuvo que la falla eléctrica sí habría tenido un papel determinante en la muerte de la jirafa.
López Zúñiga afirmó que Oldie habría cruzado una valla de protección después de que esta quedara desactivada debido a un apagón. Según su versión, cuando regresó la electricidad, la jirafa habría recibido una descarga, lo que provocó que reaccionara y posteriormente cayera.
La regidora señaló que, después de la caída, Oldie habría sufrido un golpe y broncoaspirado, lo que habría ocasionado su muerte. López Zúñiga calificó lo ocurrido como un posible descuido humano y anunció que solicitaría una necropsia externa para verificar las causas del fallecimiento y contrastar la versión oficial del zoológico.
La Dirección Técnica Operativa del parque abrió una investigación para reconstruir la secuencia de los hechos y determinar los factores que contribuyeron al accidente. Por ello, aunque la directora Diana Karen Casillas ha señalado públicamente que la muerte se debió a una broncoaspiración y ha descartado la electrocución, la investigación y los estudios correspondientes son los elementos que permitirán establecer de manera definitiva qué ocurrió.
Oldie tenía 21 años y pesaba más de una tonelada. En 2021, el Zoológico de León ya la identificaba como uno de sus ejemplares geriátricos y señalaba que había tenido seis crías, algunas de las cuales permanecían en el parque. Las jirafas pueden alcanzar alrededor de 25 años de vida, por lo que Oldie se encontraba en una etapa avanzada de edad para su especie.
Su muerte ocurre además en un periodo particularmente complicado para el Zoológico de León, que en meses recientes ha enfrentado cuestionamientos por otros fallecimientos de animales y por las condiciones de operación del recinto. Entre los casos reportados se encuentran la muerte de monos araña, 24 borregos atacados por perros y un pingüino que murió después de quedar atrapado en una tubería.