Ciudad de México.- La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, elevó el tono de sus diferencias con el Gobierno federal al exigir públicamente una “garantía de audiencia” con la presidenta Claudia Sheinbaum, al asegurar que su administración ha sido relegada en temas prioritarios para la entidad y que la relación institucional atraviesa uno de sus momentos más tensos.
Durante declaraciones recientes, la mandataria panista afirmó que durante meses optó por mantener una postura prudente con la esperanza de obtener una mejor coordinación con la Federación. Sin embargo, aseguró que esa estrategia no dio resultados y que Chihuahua continúa enfrentando problemas sin el respaldo que esperaba por parte del Gobierno federal.
Campos señaló que su administración no ha recibido la atención suficiente en asuntos relacionados con salud, seguridad pública, el combate al gusano barrenador y la entrega de recursos federales. Ante este panorama, cuestionó la utilidad de permanecer en silencio frente a lo que considera una falta de respuesta por parte de la Federación.
La gobernadora sostuvo que su reclamo no busca la confrontación, sino la posibilidad de ser escuchada directamente por la titular del Ejecutivo federal para plantear las necesidades de Chihuahua y establecer mecanismos de coordinación más efectivos. No obstante, sus declaraciones han sido interpretadas como un nuevo episodio de tensión política entre ambos gobiernos.
El conflicto ocurre en un contexto particularmente delicado, marcado por la controversia surgida tras la muerte de dos agentes estadounidenses presuntamente vinculados a la Agencia Central de Inteligencia (CIA), quienes fallecieron en abril pasado durante un accidente ocurrido después de un operativo contra laboratorios clandestinos de droga en la Sierra Tarahumara. El caso provocó cuestionamientos sobre la participación de personal extranjero en tareas de seguridad dentro de territorio mexicano y abrió investigaciones sobre posibles violaciones a la Ley de Seguridad Nacional.
Desde entonces, la relación entre Chihuahua y el Gobierno federal se ha visto marcada por señalamientos cruzados. Mientras la administración de Sheinbaum ha insistido en que la presencia de agentes extranjeros debe apegarse a los procedimientos legales establecidos, sectores de Morena han solicitado explicaciones a las autoridades chihuahuenses sobre la coordinación que existió durante esos operativos.
La polémica derivó incluso en investigaciones y comparecencias impulsadas desde el ámbito legislativo, además de la renuncia del entonces fiscal estatal César Jáuregui Moreno, quien reconoció omisiones en el manejo de la información relacionada con el caso.
En este escenario, la exigencia de Campos de obtener una “garantía de audiencia” con la presidenta representa un nuevo capítulo en una relación política cada vez más compleja. La gobernadora sostiene que Chihuahua requiere mayor atención federal para enfrentar sus desafíos, mientras que el Gobierno de México mantiene abiertas las investigaciones derivadas del caso de los agentes estadounidenses y la cooperación internacional en materia de seguridad.
Por ahora, no se ha informado oficialmente sobre una posible reunión entre Claudia Sheinbaum y María Eugenia Campos. Sin embargo, el reclamo público de la mandataria estatal deja en evidencia la distancia que existe actualmente entre ambas administraciones y anticipa que el debate sobre seguridad, federalismo y coordinación institucional seguirá ocupando un lugar central en la agenda política nacional.