“La Selección cumplió. Lo que tenía que hacer el gobierno se hizo mal: las obras públicas, la logística, la movilidad y la seguridad. Ahí fue donde quedaron a deber”; estas fueron las palabras del vocero del PAN, Federico Döring, en la Cámara de Diputados.
Pues el panista decidió resumir en un balance lo que dejó el Mundial de Fútbol de la FIFA 2026 tras su paso en México como una de las 3 sedes oficiales.
A dicha evaluación también decidió sumarse el coordinador de los diputados federales del PRI, Rubén Moreira; quien añadió que el Mundial terminó por evidenciar las carencias del país y se convirtió según sus propias palabras en “un fracaso para el gobierno” considerando que la administración federal desaprovecho la oportunidad de proyectar a México como un destino de inversión, turismo y estabilidad a nivel global.
“El fútbol es un deporte, pero es una lástima que se hayan olvidado los grandes problemas que vive el país. La inseguridad, la economía, las finanzas públicas y hasta el Mundial se utilizó para distraer la atención” fueron las palabras textuales de Moreira.
Pero a esta evaluación también fue compartida además por los dirigentes de la más reciente fuerza política del país, Somos México; quienes coincidieron en que el Gobierno Federal intentó aprovecharse de la euforia mundialista para fortalecer la imagen de la Presidenta Sheinbaum, pero según ellos esta estrategia terminó siendo opacada por la falta de planeación, las 5 muertes registradas durante los festejos, la inseguridad y otros problemas nacionales.
La célebre frase que soltó Fernando Belaunzaran, quien es integrante de Somos México fue: “después de la borrachera viene la cruda”, haciendo referencia a que una vez terminada la participación de México reaparecieron temas como la violencia, las desapariciones, la revisión del T-MEC y la situación económica.
En contraste, la oposición reconoció el desempeño de la Selección Mexicana y la respuesta de la afición. “Lo mejor fue la Selección Mexicana, que volvió a ilusionar a la gente. Los gobiernos fueron los que quedaron a deber”, afirmó Belaunzarán.
Para la oposición, el Gobierno oficialista buscó convertir el magno evento deportivo en una vitrina política con la cual intentaron proyectar una imagen de unidad nacional.
Como balance final, el priista Rubén Moreira, concluyó que el torneo “evidenció nuestras carencias y fue un fracaso para el gobierno”, aunque subrayó que “México es mucho más grande que el mal gobierno federal”.