A trece días de que ocurrieron los dos terremotos en Venezuela, las familias de las víctimas que quedaron atrapadas en inmuebles en La Guaira pidieron que se detenga la demolición de los edificios que están al borde del colapso, pues argumentaron que aún quedan cuerpos por recuperar. En los últimos reportes del Gobierno de Venezuela se dio a conocer que el saldo tras los desastres naturales ha alcanzado al menos 3 mil 535 muertos y más de 16 mil 740 heridos.
Los familiares de víctimas en La Guaira exigieron a las autoridades que se recuperen todos los cuerpos atrapados antes de que continúen las actividades de demolición de las edificaciones, esto mientras diversos organismos de emergencia avanzan en las evaluaciones de los inmuebles para determinar cuáles serán demolidos y cuáles pueden ser habitados. Los habitantes han asegurado que aún hay decenas de cuerpos bajo los escombros.
Michelle Gutiérrez, quien continúa en la búsqueda de su padre, aseguró que al demoler los edificios se podría impedir la recuperación de personas desaparecidas que todavía permanecen debajo de los escombros de los edificios que colapsaron por los sismos. Michelle afirmó que su objetivo es localizar a su papá para poder darle una sepultura digna.
Por otro lado, detalló que en la comunidad donde ella habita la ayuda humanitaria ha sido limitada y que las labores de búsqueda, en su mayoría, han sido realizadas por equipos extranjeros y voluntarios.
Iryuris Wisi informó que también sigue buscando a cuatro de sus familiares que quedaron atrapados entre los escombros después del doble terremoto en Venezuela. Se trata de su hermana, su cuñado y sus dos sobrinos (un adolescente y un bebé de meses de nacido). La mujer manifestó preocupación por las personas que continúan entrando a los edificios para intentar localizar a quienes quedaron atrapados.
"Yo hubiese preferido haber muerto allí, que seguir con ese suplicio que uno tiene (...) estamos desasistidos, que diga la presidenta Delcy Rodríguez en qué nos ha ayudado”, declaró Iryuris, al explicar que se siente desatendida, pues son sus familiares quienes tienen que realizar las labores de búsqueda.
Esta situación se extiende por todas las zonas afectadas, en las que los trabajos de remoción de escombros han sido realizados, en su mayoría, por voluntarios de Venezuela, bomberos, personal de defensa civil y vecinos de la zona. A dos semanas de los terremotos, algunos de los equipos internacionales que acudieron al lugar comenzaron a retirarse de las zonas afectadas.
Mientras tanto, la incertidumbre sobre el destino de miles de personas que quedaron atrapadas en los escombros crece al mismo tiempo que los venezolanos reclaman que las autoridades les den respuestas y reciban apoyos humanitarios tras los sismos.