Según Proceso, la factoría, operada por la empresa Olin Winchester, fabrica diversos tipos de cartuchos de alto poder, entre ellos municiones calibre .50, consideradas de las más letales disponibles en el mercado. De acuerdo con información del fabricante, estos proyectiles —de aproximadamente 14 centímetros de longitud y un peso cercano a los 150 gramos— pueden alcanzar velocidades superiores a los 900 metros por segundo, con capacidad para atravesar blindajes ligeros, vidrios antibalas e incluso derribar helicópteros a distancias de hasta mil 800 metros.
Según la investigación periodística en la que participó Proceso y que fue coordinada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), armas y municiones calibre .50 han sido utilizadas en al menos un centenar de enfrentamientos registrados en México. Estos episodios incluyen algunos de los hechos más emblemáticos de la violencia ligada al narcotráfico.
Entre ellos se encuentra el derribo de un helicóptero federal en 2015, durante un fallido operativo para capturar a Rubén Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Armamento similar también fue empleado en los hechos violentos de octubre de 2019 en Culiacán, Sinaloa, conocidos como el primer “Culiacanazo”, que derivaron en la liberación de Ovidio Guzmán López, así como en el atentado perpetrado en 2020 contra Omar García Harfuch, entonces secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.
Otro de los casos documentados por Proceso ocurrió entre el 30 de noviembre y el 4 de diciembre de 2019, cuando más de un centenar de presuntos integrantes del Cártel del Noreste atacaron el municipio de Villa Unión, Coahuila. Los agresores utilizaron camionetas equipadas con ametralladoras de alto calibre y concentraron sus disparos contra el palacio municipal y el cuartel de la policía estatal. El enfrentamiento dejó un saldo de 23 personas fallecidas, entre ellas cuatro policías.
El reportaje expone cómo la producción y circulación de este tipo de armamento contribuye a la escalada de violencia en México, al llegar tanto a corporaciones oficiales como a grupos criminales.