Una maestra de preescolar, identificada como Guadalupe “N”, es investigada y se encuentra vinculada a proceso tras ser señalada por aprovechar una supuesta dinámica escolar para realizar tocamientos indebidos a sus alumnos de entre tres y cuatro años, dentro de un jardín de niños del municipio.
Los hechos ocurrieron en el preescolar Juan Enrique Pestalozzi, donde la docente habría implementado una actividad conocida como “el juego del pato”, presentada como una forma de aprendizaje, pero que —según las denuncias— ocultaba conductas graves contra los menores. El caso salió a la luz luego de que padres detectaran cambios alarmantes en la conducta y la salud de sus hijos, lo que derivó en una investigación por parte de la Fiscalía de Guanajuato.
El caso se conoció ampliamente cuando una menor de cuatro años fue llevada al médico por malestares persistentes, lo que llevó al diagnóstico de una infección de transmisión y a la recomendación de presentar una denuncia formal. A partir de ese momento, otras familias empezaron a notar cambios profundos en el comportamiento de sus hijos: ansiedad, tristeza, aislamiento, rechazo a asistir a clases y molestias físicas inexplicables.
Según las indagatorias, la docente aplicaba una actividad dentro del salón a la que llamaba “el juego del pato” con alumnos de entre tres y cuatro años. En esta dinámica, los pequeños debían responder preguntas; si daban una “respuesta correcta”, recibían un supuesto “premio” delante de sus compañeros que eran los tocamientos, mientras que los errores eran seguidos por golpes.
Padres de familia reunidos han relatado que muchos de los menores no lograban expresar claramente qué ocurría en el aula, dada su corta edad, lo que dificultó la detección temprana de la situación.
Las familias denunciaron además que, tras señalar irregularidades a la dirección del plantel, no se activaron los protocolos de forma inmediata, lo que llevó a manifestaciones ciudadanas frente al jardín de niños exigiendo justicia y mayor atención a las señales de alarma.
Fue hasta el 13 de junio de 2025 que los padres presentaron una denuncia colectiva ante la Fiscalía, y semanas después se concretó la detención de la docente que llevaba ya 7 años trabajando en esa escuela. La Secretaría de Educación estatal informó que se brindó acompañamiento psicológico a la comunidad escolar y que se activaron protocolos en conjunto con autoridades legales y organismos de derechos humanos.
Este caso ha reabierto el debate sobre la responsabilidad institucional en la protección de niños en espacios educativos y la necesidad de mecanismos de vigilancia más eficaces. Autoridades han insistido en la importancia de escuchar a las infancias y actuar con rapidez ante cualquier señal de alerta para evitar que situaciones graves queden sin atención o prevención temprana.