El gobierno interino de Venezuela inició este jueves una serie de liberaciones de personas detenidas por razones políticas, en lo que se describe como un gesto para favorecer la convivencia pacífica en el país sudamericano. La medida se anunció el 8 de enero por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, quien afirmó que se trata de un número importante de liberaciones de ciudadanos venezolanos y extranjeros que permanecían privados de su libertad por motivos políticos.
Rodríguez precisó que estas excarcelaciones se realizan desde este mismo momento y las atribuyó a una decisión del gobierno venezolano , encabezado de forma interina por Delcy Rodríguez luego de la captura del expresidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por parte de Estados Unidos, en una operación militar que tuvo repercusiones regionales.
Entre los liberados figuran dirigentes y presos políticos emblemáticos, entre ellos la activista en derechos humanos Rocío San Miguel, quien posee doble nacionalidad venezolana y española, y el opositor Enrique Márquez, excandidato presidencial en las elecciones de 2024 que dieron lugar a la crisis poselectoral en Venezuela. Ambos habían estado recluidos en centros como El Helicoide, un complejo penitenciario fuertemente criticado por organizaciones de derechos humanos.
La organización Foro Penal, que monitorea estos casos, estimaba a principios de enero que había más de 800 presos políticos en Venezuela, incluidos militares y extranjeros, que fueron detenidos por protestar o por su actividad política tras las controvertidas elecciones de 2024.
Pese al anuncio oficial, no se han precisado cifras exactas ni la totalidad de los nombres de quienes han recobrado la libertad, lo que ha generado cautela entre familiares y organizaciones civiles. Estas agrupaciones han señalado que, si bien la medida representa un avance, aún queda un número considerable de personas detenidas por motivos políticos, muchas de ellas acusadas de forma arbitraria.
La liberación ocurre en medio de un clima político tenso en Venezuela y tras la intervención estadounidense que capturó a Maduro, y es vista por analistas como una acción con efectos simbólicos y diplomáticos, aunque su impacto real en la situación de derechos humanos y justicia en el país permanece bajo evaluación por parte de organismos internacionales y defensores de derechos humanos.