Fuente: Agencia México
La actriz Maribel Guardia y el exboxeador Julio César Chávez grabaron un video en donde hablaron abiertamente sobre el difícil camino que enfrentaron sus hijos en la lucha contra las adicciones, un tema que volvió a colocarse en la conversación pública tras recientes declaraciones y versiones difundidas en medios.
El foco más sensible recayó en el caso de Julián Figueroa, hijo de Maribel Guardia, cuyo fallecimiento volvió a ser tema de debate luego de que se mencionara el tratamiento con naltrexona como posible factor relacionado con su muerte. La actriz fue clara al rechazar esa versión y defender el proceso que siguió su hijo en vida.
Guardia explicó que Julián había tomado la decisión de colocarse el chip por voluntad propia y en un momento en que se encontraba sin sustancias en su cuerpo. “Él iba limpio cuando se puso el chip, por decisión… tenía 27 años, y pasó lo que pasó, pero la naltrexona no tuvo nada que ver”, sostuvo, dejando claro que el tratamiento no fue la causa de su deceso.
La actriz también habló con profundo dolor sobre los múltiples intentos por ayudarlo a salir del consumo: “hay gente que con un internamiento se salva y la deja, yo a Julián lo interné muchas veces, con la esperanza de que lo dejara y no lo logró…”. Sus palabras evidencian la dimensión del sufrimiento familiar detrás de una adicción prolongada, marcada por recaídas y esfuerzos constantes por rescatarlo de lo que describen como un abismo de alcohol y drogas.
En ese contexto, Julio César Chávez explicó que su primogénito también utilizó el mismo tratamiento sin consecuencias fatales. “Eso es totalmente mentira… a mi hijo Julio yo se lo puse y siguió consumiendo… y no le pasó absolutamente nada, gracias a Dios.” El exboxeador subrayó que los procesos de rehabilitación no son lineales y que los primeros años suelen ser los más complicados.
La tensión aumentó luego de que Chávez confrontara a la prensa en el aeropuerto de la CDMX, molesto por versiones que sugerían que él habría insinuado que Julián no siguió adecuadamente el tratamiento. Posteriormente, se reunió con Maribel Guardia para aclarar lo sucedido y expresar directamente su postura.
Ante ello, Chávez le explicó a Maribel: “Qué bueno que me invitaste Maribel, precisamente hoy llegando al aeropuerto estuvo toda la prensa ahí esperándome, ya ves que hubo un rumor donde se malinterpretó las cosas, la verdad, quiero aclarar que nunca dije yo lo que salió ahí, y la verdad, con todo respeto, estaba muy molesto yo, muy enojado, de yo no dije, ¿me entiendes?, lo de tu hijo, en paz descanse. Al contrario, yo dije: ‘No chingu*n cabr*nes, no lucren con el dolor ajeno’”.
Con esta declaración, el exboxeador dejó claro que su intención nunca fue señalar responsabilidades hacia el joven ni cuestionar el proceso que siguió, sino frenar la especulación mediática en torno a un tema profundamente doloroso para la actriz.
Así, más allá de rumores y versiones cruzadas, el testimonio de ambos pone el énfasis en la complejidad de las adicciones y en el desgaste emocional que viven las familias que intentan acompañar a sus hijos en ese proceso. La historia de Julián Figueroa, marcada por múltiples internamientos y esfuerzos de rehabilitación, se convierte en el eje central de una conversación que busca empatía y responsabilidad al abordar públicamente tragedias personales.