Después de más de dos décadas en prisión por un delito que no cometió,la migrante hondureña Carmen Mejia recuperó su libertad en Estados Unidos tras ser exonerada por un tribunal que revisó su caso y concluyó que fue condenada injustamente, confirmó la abogada Vanessa Potkin.
Carmen llegó a Estados Unidos desde Honduras en 1995 huyendo de la pobreza y de un entorno familiar abusivo. Tenía estatus de protección temporal (TPS) y permiso de trabajo cuando fue arrestada de acuerdo con información de la ONG
Mejia pasó 22 años en prisión en el estado de Texas, donde fue sentenciada en el 2003 por la muerte de un bebé al que cuidaba mientras trabajaba como niñera . Durante años sostuvo su inocencia, mientras su caso permanecía prácticamente olvidado dentro del sistema judicial estadounidense.
La fiscalía sostuvo que el bebé murió porque un adulto lo mantuvo intencionalmente bajo agua hirviendo. Sin embargo, los expertos concluyeron que las lesiones eran compatibles con un accidente doméstico causado por agua extremadamente caliente proveniente del calentador de la vivienda, que no tenía dispositivos de seguridad para controlar la temperatura, lo que llevó a las autoridades a reconsiderar la condena impuesta hace más de dos décadas, determinando anular el veredicto y se declaró inocente a la mujer hondureña.
La liberación de Mejía ha generado indignación entre organizaciones defensoras de migrantes y de derechos humanos, que señalan que el caso refleja fallas graves en el sistema de justicia, especialmente cuando se trata de personas migrantes con escasos recursos para defenderse legalmente. Durante años, activistas y abogados insistieron en que el proceso estuvo marcado por irregularidades y falta de pruebas concluyentes.
“Mejía logró sobrevivir más de dos décadas en prisión impulsada por la esperanza de reunirse algún día con sus hijos. Sería la máxima injusticia que, después de vencer todo los obstáculos y demostrar finalmente su inocencia una tarea hercúlea, en lugar de recuperar su libertad sea trasladada a otra forma de encarcelamiento”, señaló entonces Potkin, abogada de la ONG Innocence Project, en un comunicado.
Tras recuperar su libertad, la mujer enfrenta ahora un nuevo reto: su situación migratoria. Aunque el servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) emitió inicialmente una orden de detención en su contra, autoridades estadounidenses han señalado que por el momento no será deportada, mientras se revisa su estatus legal.
El caso de Carmen Mejía se suma a otros procesos en Estados Unidos en los que personas han sido liberadas tras pasar años encarceladas por errores judiciales. Para organizaciones civiles, su historia evidencia la necesidad de revisar mecanismos de investigación y garantizar una defensa adecuada, particularmente para migrantes que enfrentan procesos penales lejos de sus países de origen.
Después de 22 años tras las rejas, Mejía intenta ahora reconstruir su vida en libertad, mientras su historia se convierte en un símbolo de las fallas del sistema judicial y de la larga lucha por la justicia para quienes han sido condenados injustamente.