El "Triángulo de las Bermudas" en Michoacán. Decenas de personas han desaparecido en el oriente del estado a finales de 2025 y principios de 2026. Un fenómeno que tiene su epicentro en Zitácuaro, un municipio que es arena de batalla entre La Nueva Familia Michoacana y el Cártel Jalisco Nueva Generación, pero la violencia se ha extendido a regiones aledañas que día a día despiertan con un ruido ensordecedor por las metrallas.
El corredor carretero que conecta Zitácuaro, Tuzantla y Almoloya de Juárez, en el límite entre Michoacán y el Estado de México, se ha transformado en un epicentro de violencia y desapariciones que mantiene en alerta a transportistas, viajeros y autoridades. De acuerdo con fuentes locales y reportes de movilidad, la carretera Toluca–Zitácuaro opera hoy como una trampa mortal, con accidentes inducidos y bloqueos criminales.
La crisis ocurre en un contexto alarmante. Datos actualizados de la plataforma Red Lupa revelan que, para mediados de 2025, Michoacán ya rebasaba los 6 MIL 842 casos activos de personas desaparecidas, lo que representa un incremento del 14% respecto a 2024. La tendencia es especialmente grave en la región Oriente, donde más de la mitad de las víctimas son menores de edad, un indicador que evidencia la profundización del colapso en seguridad.
Especialistas advierten que el perfil de las víctimas ha cambiado de forma drástica. Ya no se trata únicamente de enfrentamientos entre grupos criminales rivales, ahora las balas han impactado en civiles, operadores logísticos y trabajadores del transporte se han convertido en blancos recurrentes, atrapados en rutas dominadas por el crimen.
Todo esto ocurre a pesar del despliegue del llamado “Plan Michoacán”. Según cifras oficiales de la SSPC, entre el 10 de noviembre de 2025 y el 1 de enero de 2026 se reportaron 307 detenciones y el aseguramiento de 159 armas de fuego.
Por el contrario, analistas señalan que la fragmentación de los grupos criminales ha dado paso a células autónomas, más impredecibles y violentas, enfocadas en el secuestro exprés y la extorsión como mecanismos de financiamiento. El resultado es un escenario de violencia dispersa, permanente y altamente letal, donde cada kilómetro recorrido puede convertirse en una sentencia.
La región se encuentra al borde de una normalización del terror, mientras miles de personas continúan desapareciendo en carreteras que alguna vez fueron simples rutas de conexión y hoy funcionan como corredores del miedo.
En junio de 2025 en Zitácuaro, se registraron enfrentamientos armados que dejaron un niño de 5 años muerto y su familia herida. Criminales quemaron vehículos y atacaron comercios.
Las clases fueron suspendidas, mientras que los pobladores abrieron refugios para los afectados.