Lucila Mariscal tuvo que vender sus pertenencias y pide oportunidad de trabajo tras mudarse a La Casa del Actor
Lucila Mariscal confesó los motivos que la llevaron a tomar la decisión de irse a vivir a La Casa del Actor. La comediante habló con franqueza a las cámaras del programa Sale el Sol sobre esta nueva etapa de su vida, marcada por cambios importantes tanto personales como profesionales, luego de una trayectoria de más de cinco décadas en el espectáculo mexicano.
Reconocida como una de las figuras más queridas de la comedia en México, Lucila Mariscal alcanzó gran popularidad gracias a su icónico personaje de “Lencha”, que la consolidó en televisión durante los años 70 y 80. Participó en programas de comedia, teatro de revista y cine, convirtiéndose en referente del humor popular. Su estilo irreverente y su capacidad para conectar con el público la mantuvieron vigente durante años en escenarios y producciones televisivas.
Sin embargo, lejos de los reflectores y tras enfrentar una disminución en las oportunidades laborales, la artista decidió priorizar su bienestar. “Yo aquí me la paso bien. Y me la paso bien porque aparte de que encontré una forma de hacer algo de provecho que le gusta mucho a Dios, que es ver por los ancianitos, los amo. Sí, llegó un momento en que sí me cansé. Que dije: ‘¡Qué barbaridad! Tengo muchos gastos, estoy muy cansada, se me ha alejado mucho el trabajo’”. Sus palabras evidencian el desgaste acumulado después de años de labor constante.
En esta nueva etapa, Lucila ha encontrado compañía y afecto entre quienes la rodean. Al ser cuestionada sobre si ha hecho amistades, respondió: “Sí, sí. Más que nada con cuidadores, con cuidadoras que están jovencitas, unas muy jovencitas y pues me han tomado cariño”. La estrella de la pantalla chica dejó ver que el entorno le ha brindado cercanía humana y apoyo emocional.
Para concretar este cambio de vida, tuvo que desprenderse de muchas de sus pertenencias. “Unos los doné y otros los vendí. Y todos mis trastes y todo eso también, unos los vendí y otros los regalé. ¿Para qué los necesito?”. Con esta decisión cerró un ciclo importante, apostando por una vida más sencilla y práctica.
Al preguntarle si cuenta con todo lo necesario en su nuevo hogar, fue clara: “Aquí tengo todo. Todo el personal a mí me trata con mucho cariño”. Asimismo, confirmó que recibe acompañamiento psicológico: “Sí, todos aquí, todos la necesitamos”, reconociendo la importancia de la salud mental en esta etapa.
Uno de los momentos más sensibles de la conversación fue cuando habló de su nieto Andrei, quien enfrenta cáncer de vejiga. “Él está bien, está saliendo de su cáncer y ha cambiado mucho”. Ante la pregunta sobre su edad, añadió: “Pues ahorita ya no está chavito, pero el cáncer lo trae desde que estaba chavito. Él cambió”. La actriz mostró fortaleza, pero también preocupación por la salud de su familia.
Lucila también compartió que mantiene comunicación constante con él. “Sí. Me habla por teléfono o viene... Todavía me llevó a su casa a ver a mi gatita porque se la dejé a él y eso pues me dio un poco de tranquilidad porque yo hasta la soñaba, mi gatita”. El gesto representó un alivio emocional para la actriz.
Pese a todo, la intérprete que marcó una época en la comedia mexicana no contempla el retiro definitivo. “Pues yo creo que sí porque es como una vitamina”, dijo sobre seguir trabajando. Cuando se le preguntó si planea retirarse, respondió contundente: “Yo no quiero”.
Finalmente, envió un mensaje directo a su público, el mismo que la acompañó durante décadas en teatro, televisión y cine. “Pues que pidan por mí, que pidan por mi salud, por mi bienestar y porque me den trabajo”. Con estas palabras, Lucila Mariscal reafirma que, aunque atraviesa una etapa distinta, mantiene intacto su deseo de seguir activa y vigente en el mundo del espectáculo.