
Ella es Jazmín Ojeda Alayón, licenciada en Derecho y actual Juez Segundo de Control del Centro de Justicia Oral de Mérida, Yucatán; investigada desde octubre de 2024 por la Fiscalía General de la República junto a otros nueve altos funcionarios del Poder Judicial de Yucatán, por cometer presuntas irregularidades en nombramientos y funciones. En el caso particular de esta juez, resalta el ejercer funciones sin haber rendido protesta constitucional, por lo que podría ser procesada por el delito de usurpación de funciones debiendo responder a graves señalamientos acorde a la Ley de Responsabilidades de Servidores Públicos del Estado de Yucatán.
Además de Jazmín, los otros funcionarios del Poder Judicial del Estado que se encuentran laborando en desacato a una orden federal, arriesgándose incluso a ser destituidas y destituidos, son: Iliana Elizabeth Álvarez de la Cruz, Rodrigo Dajdaj Germón, Silvia Pamela Zetina Bautista, Mónica Acosta García, Silvia Elena Torres Cobá, Raúl Edilberto Bardales Alcocer, Suemi Cecilia Alejos Góngora, Elsy Margarita Basto Uc y Janet de Rocío Rodríguez Tilán.
Entre los casos donde la juez ha realizado malas prácticas haciendo uso de su poder como funcionaria pública, destaca la situación de la señora María Engracia García Chávez y su gerente de finanzas, Gregorio Oliva Miranda, propietarios de una empresa dedicada a proveer productos médicos por mayoreo, la cual fue defraudada y desfalcada por la compañía Nacional Terapéutica, S.A. de C.V, cuyos propietarios son identificados como Gabriela Eugenia Mendoza Hernández y su pareja Manuel Bargas Díaz, con quienes mantenían una sociedad.
Tras haber presentado la respectiva demanda mercantil para exigir el pago del adeudo de poco más de 31 millones de pesos y medio, los defraudadores habrían hecho uso de influyentismos, pues son familiares directos del licenciado Miguel Bargas, exfuncionario del Poder Judicial local, para y así evadir toda responsabilidad de pago.
La misma juez también permitió que las hoy, doblemente víctimas, fueran obligadas a utilizar un grillete de ubicación, aún cuando existe un juicio ejecutivo mercantil con sentencia definitiva condenatoria, violando su total derecho a la privacidad y libertad; situación que además ha provocando que María y Gregorio sean objeto de amenazas, intimidación y violencia moral, psicológica y de género, pues el acoso en su contra, por parte de algunas autoridades y de los deudores millonarios: Gabriela Eugenia Mendoza Hernández y su pareja Manuel Bargas Díaz, no ha cesado.
En tanto, el licenciado José Antonio Romero Saavedra, abogado defensor de ambos empresarios, fue detenido acusado de falsedad de declaraciones y recluido injustamente en el penal de Mérida, sin importar que existe un amparo que ordena su inmediata liberación. Medida que, a toda costa, también ha sido ignorada por las autoridades locales.
Todo responsabilidad de la juez Jazmín, quien permitió fincar falsas responsabilidades y cargos en contra de María y Gregorio.
Entre otros casos que la misma juez ha beneficiado a infractores de la ley, resalta que en marzo de este año permitió la liberación del ciudadano español identificado como Joan S.M., quien fue vinculado a proceso penal por los delitos de daño en propiedad ajena, amenazas e injurias, luego de presentar conductas violentas y causar destrozos en una cafetería del centro de la ciudad de Mérida; y es que la jueza Jazmín Ojeda le concedió un beneficio de suspensión condicional por seis meses.
También en enero de 2025, la jueza Ojeda Alayón también exoneró a los hermanos Herbe Jesús y Gibrán Herbe Rodríguez Coello, de las acusaciones de fraude, falsificación de documentos y uso de documentos falsos que pesaban en su contra, pues ambos habrían logrado apropiarse de 58 inmuebles localizados en los municipios de Mérida, Motul, Umán, Telchac Puerto y Progreso, utilizando falso papeleo con firmas apócrifas, sin embargo, aún con las pruebas en su contra la jueza desestimó la evidencia debido a que Jesús y Gibrán son nietos del exalcalde de Mérida, Herbé Rodríguez Abraham, lo que apunta a un expreso caso de influyentismo.