Irán se encuentra actualmente y desde hace algún tiempo envuelto en protestas y manifestaciones con las cuales el pueblo exige el fin del régimen clerical encabezado por el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei además de la atención a problemas críticos que se presentan en Irán como la inflación descontrolada y la devaluación de su moneda entre otros males; pero esta no es la primera vez que dicho país de medio oriente se enfrenta a este tipo de problemáticas sociales e internas.
Aunque la diferencia en esta ocasión es el contexto socio-político global donde Estados Unidos ha dejado en claro ante todo el mundo que no teme utilizar su poder militar para irrumpir en un país ajeno, saltándose cualquier protocolo o procedimiento legal y sin respetar el derecho internacional, con conflictos de interés ocultos de por medio y portando una máscara de salvador benevolente.
Por lo que ante una declaración oficial de La Agencia de Activistas de Derechos Humanos, la cual cabe destacar es una organización con sede en Estados Unidos, en la cual afirmaron la verificación del deceso de casi 500 manifestantes y 48 miembros de las fuerzas de seguridad tras las represiones realizadas en las marchas, manifestaciones, y protestas que predominan en el país; el Presidente Donald Trump no ha necesitado más excusas para expresar libre y fuertemente sus intenciones de intervenir en otro problema internacional que es ajeno a su jurisdicción, administración y responsabilidad.
El domingo 11 de enero mencionó ante los medios que funcionarios iraníes habían sostenido una conversación con él para “negociar” sin embargo añadió que “Quizá tengamos que actuar antes de la reunión” debido a las protestas y a la represión que el gobierno está implementando ante las mismas; pero no fue la única declaración que Trump ha hecho sobre la situación pues solo un día antes el sábado 10 de enero escribió en sus redes sociales “Irán busca la libertad, quizá como nunca antes. ¡EE. UU. está listo para ayudar!”.
Por su parte el Presidente de Irán Masoud Pereshkian ha culpado y responsabilizado a Estados Unidos de los disturbios que vive el país actualmente, declarando “Han entrenado a ciertas personas dentro y fuera del país, han traído terroristas al país, han incendiado mezquitas y han atacado mercados y gremios en Rasht, incendiando el bazar” aunque no presentó pruebas de ninguna de sus declaraciones.
Sin embargo y a pesar de las amenazas tanto del gobierno iraní sobre la represión de las movilizaciones, como de Trump de intervenir ante las represiones; los manifestantes siguen tomando las calles, extendiéndose las protestas y desafortunadamente de la misma manera la represión, el número de muertos y heridos.
Los medios de comunicación internacionales no pueden informar o reportar la situación desde Irán y si a esto le sumamos el bloqueo de internet que ha impuesto su gobierno en el país desde el jueves pasado, conocer de manera certera y verificar la situación que vive Irán actualmente es complicado.
Solamente queda esperar a observar y analizar cómo se desenvuelve la situación entre Irán y Estados Unidos, esperando que el pueblo iraní reciba atención y ayuda internacional de manera correcta, conforme a sus necesidades y demandas; deteniendo la masacre de manifestantes y el régimen que suprime al país pero no de una forma arbitraria, totalitaria e imperialista como a la que parece estarse acostumbrando el país estadounidense.