Tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), surgió una pregunta inmediata en redes: ¿cómo lograron ubicarlo? La respuesta oficial fue directa. Autoridades informaron que labores de inteligencia permitieron seguir a una persona cercana a su círculo íntimo, descrita como pareja sentimental. No hubo nombres ni detalles adicionales.
Ese vacío informativo abrió la puerta a la especulación digital. En cuestión de horas, usuarios en X y Facebook comenzaron a difundir publicaciones que señalaban a la influencer María Julissa como la supuesta mujer a la que las autoridades habrían seguido para dar con el capo. Sin pruebas ni documentos oficiales, el señalamiento se volvió tendencia.
El fenómeno respondió a varios factores. Primero, el perfil público de la creadora de contenido facilitó que su nombre circulara con rapidez. Segundo, comenzaron a difundirse imágenes que supuestamente la mostraban junto al líder criminal. Posteriormente, verificadores como Lead Stories señalaron que varias de esas fotografías eran montajes o imágenes generadas con inteligencia artificial, lo que evidenció manipulación digital.
A ello se sumó el efecto multiplicador de cuentas anónimas y páginas sensacionalistas que replicaron la versión sin confirmar. La narrativa —influencer joven vinculada al narcotráfico y presunta traición— resultó altamente atractiva para el algoritmo, impulsando interacciones, clics y compartidos.
Ante la creciente difusión, María Julissa publicó un comunicado en su cuenta de Instagram en el que negó cualquier vínculo con el capo y pidió a los usuarios detener la difusión de historias falsas. En su mensaje, solicitó que no se compartan imágenes manipuladas ni rumores que puedan afectar su seguridad y reputación, insistiendo en que la información que circula en redes carece de sustento oficial.
Hasta ahora, ninguna autoridad ha confirmado la identidad de la persona a la que se dio seguimiento en el operativo. Tampoco existe señalamiento formal contra la influencer. El caso ilustra cómo, en escenarios de alta tensión mediática, la combinación de información parcial, contenido manipulado y viralidad puede convertir una especulación en tendencia nacional.