La administración del presidente Donald Trump publicó su Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, un documento de casi 200 páginas en el que México es mencionado en al menos 31 ocasiones como pieza clave dentro del combate al narcotráfico, especialmente por el tráfico de fentanilo, metanfetaminas y cocaína hacia territorio estadounidense.
El informe sostiene que los cárteles mexicanos operan con altos niveles de impunidad y que, en diversas zonas del país, ejercen control sobre rutas estratégicas del narcotráfico, redes de distribución y suministro de precursores químicos. De acuerdo con el gobierno estadounidense, estas organizaciones criminales “desafían directamente la soberanía del Estado” mediante violencia extrema y control territorial.
La estrategia fue presentada como una de las prioridades de seguridad nacional de Washington y contempla una política más agresiva contra las organizaciones criminales transnacionales. Entre las medidas anunciadas destacan operaciones conjuntas con autoridades mexicanas, intercambio de inteligencia, sanciones financieras contra líderes criminales y un mayor combate al tráfico ilegal de armas.
El documento también advierte que los grupos criminales utilizan nuevas rutas y mecanismos de distribución para mover narcóticos dentro de Estados Unidos. Según el reporte, los cárteles emplean servicios postales y empresas privadas de paquetería para hacer llegar drogas sintéticas incluso a estados remotos como Alaska. Además, señala que el transporte aéreo y la paquetería representan uno de los principales métodos para distribuir narcóticos en territorio estadounidense.
La publicación de esta estrategia ocurre en medio de una creciente tensión diplomática entre ambos países por las recientes acusaciones de autoridades estadounidenses contra políticos mexicanos presuntamente vinculados al narcotráfico. En las últimas semanas, Washington endureció su discurso sobre la infiltración del crimen organizado en estructuras gubernamentales mexicanas y reforzó su narrativa de seguridad regional.
Especialistas consideran que el nuevo enfoque estadounidense refleja un cambio en la manera en que Washington percibe a los cárteles, ya no sólo como organizaciones dedicadas al tráfico de drogas, sino como amenazas directas a la seguridad nacional y estabilidad regional. Incluso algunos análisis sostienen que Estados Unidos ha comenzado a tratar el combate contra los cárteles bajo esquemas similares a los utilizados en estrategias antiterroristas.
La estrategia antidrogas también insiste en que México continúa siendo el principal corredor de entrada de fentanilo hacia Estados Unidos, una droga sintética responsable de miles de muertes por sobredosis cada año en el país vecino. Washington aseguró que buscará reducir el flujo de precursores químicos provenientes de Asia y fortalecer la cooperación internacional para rastrear operaciones financieras ligadas al narcotráfico.
Aunque el gobierno mexicano ha defendido la cooperación bilateral en materia de seguridad, también ha reiterado en distintas ocasiones que no permitirá actos de intervención extranjera ni operaciones unilaterales dentro del territorio nacional, en medio de un clima político cada vez más tenso entre ambas naciones.