La agrupación surcoreana BTS se prepara para su regreso a México con tres conciertos programados para jueves, sábado y domingo en el Estadio GNP de la Ciudad de México, como parte de su gira Arirang, marcando su retorno al país tras un par de años sin presentaciones. El anuncio ha generado gran expectativa entre sus fans, conocidas como ARMY, pero también ha encendido alertas dentro de la propia comunidad por temas relacionados con la seguridad y privacidad del grupo.
En días recientes, durante su paso por Estados Unidos, el grupo ofreció dos conciertos con entradas agotadas en el Sun Bowl Stadium de El Paso, Texas, recinto con capacidad aproximada de 51 mil 500 personas. Aunque los shows se desarrollaron con normalidad, la situación fuera del escenario generó preocupación entre fans y observadores.
Usuarios en redes sociales como X y TikTok reportaron que decenas de seguidoras se congregaron a las afueras del hotel donde se hospedaban los integrantes, a pesar de que previamente se habían difundido indicaciones claras para evitar ese tipo de conductas. De acuerdo con los reportes, el incidente comenzó desde su llegada al Aeropuerto Internacional de El Paso, donde algunas fans rastrearon su ubicación y posteriormente se trasladaron al hotel.
Videos difundidos en redes mostraron a un grupo de más de 30 personas esperando en el exterior del inmueble. El lugar tuvo que ser resguardado con vallas metálicas y personal de seguridad para impedir el acceso. Sin embargo, al momento en que los integrantes salieron, se registraron gritos, empujones y una movilización desordenada que obligó a acelerar su salida por motivos de seguridad.
Este tipo de situaciones no es nuevo y ha sido rechazado en múltiples ocasiones por los propios integrantes de BTS, quienes han manifestado incomodidad ante invasiones a su privacidad, especialmente en espacios personales como hoteles o aeropuertos. La postura del grupo ha sido clara en cuanto a la necesidad de establecer límites entre la vida pública y privada.
Dentro del fandom, la reacción fue inmediata. Diversas ARMYs comenzaron a difundir mensajes de concientización señalando que este tipo de acciones no corresponden al apoyo genuino hacia los artistas. Frases como “No es fanatismo, es acoso” se viralizaron como una forma de condena colectiva.
Entre los testimonios que circularon, destacó el de una fan identificada como Sheila, quien acudió al lugar a denunciar la situación. En sus palabras: “Discúlpenme, pero esto no está bien. Están acosando a BTS e incluso se ha posteado que no vayan a verlos al hotel. Esto es acoso. Esto no está bien y podemos hacer las cosas bien, esto da mucha pena”. Su postura fue ampliamente respaldada por otros usuarios.
A raíz de estos hechos, fans internacionales reforzaron acuerdos previos dentro de la comunidad para evitar prácticas invasivas. En México, el mensaje ha comenzado a replicarse con mayor fuerza ante la inminente llegada del grupo. A través de redes sociales, ARMYs mexicanas han difundido un cartel con la leyenda: “Ser ARMY también es proteger. Juntos cuidemos a BTS: amarlos también significa dejarlos descansar y estar seguros”.
El contexto coloca sobre la mesa un debate recurrente en torno a los límites del fanatismo y la responsabilidad colectiva en eventos de alta convocatoria. Con tres fechas programadas en la capital mexicana, el comportamiento del público será clave para garantizar tanto la seguridad del grupo como la continuidad de futuras visitas al país.