Ciudad de México.— Un nuevo episodio de confrontación política se vivió en el Senado de la República luego de que el legislador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, fuera increpado por difundir información falsa sobre la supuesta presencia de agentes de la CIA en el estado de Chihuahua.
El reclamo fue encabezado por el senador del PAN, Mario Humberto Vázquez, quien lo acusó directamente de utilizar la tribuna para propagar “noticias falsas” y de actuar con una “inmoralidad” impropia de un representante popular. La controversia se originó tras la difusión de una imagen publicada por Milenio, en la que presuntamente aparecían agentes de la CIA en territorio chihuahuense.
De acuerdo con la nota difundida por Milenio, la fotografía mostraba a supuestos agentes estadounidenses en un operativo en Chihuahua, lo que generó versiones sobre una posible intervención o colaboración directa de la CIA en territorio mexicano. La publicación sugería la presencia de personal extranjero en labores de seguridad, lo que rápidamente encendió el debate público y político; sin embargo, posteriormente dicha información fue desmentida por autoridades estatales, quienes aclararon que no correspondía a agentes de esa agencia.
Sin embargo, dicha versión fue desmentida por el gobierno del estado de Chihuahua, lo que intensificó las críticas hacia Noroña. Durante su intervención, Vázquez exigió al legislador morenista retractarse públicamente por replicar información no verificada y contribuir a la desinformación en un tema delicado de seguridad nacional.
Lejos de ofrecer una disculpa o corregir su postura, Fernández Noroña respondió con burlas y descalificaciones. En tono irónico, afirmó que al PAN “le tocó una sopa de su propio chocolate”, minimizando los señalamientos en su contra. Además, justificó su actuar al asegurar que únicamente compartió una nota periodística, deslindándose de la veracidad del contenido al señalar que “no era su información”.
La respuesta del legislador generó aún más tensión en el recinto legislativo, evidenciando la polarización que prevalece en el debate político nacional. Para sus críticos, la actitud de Noroña refleja una falta de responsabilidad en el manejo de información pública, especialmente desde una posición de poder. Mientras tanto, sus simpatizantes consideran que se trata de un ataque político por parte de la oposición.
El incidente reabre el debate sobre el papel de los legisladores en la difusión de información y la importancia de verificar los datos antes de replicarlos, particularmente cuando se abordan temas sensibles como la seguridad y la presencia de organismos internacionales en territorio nacional.