El gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el inicio de nuevas investigaciones por presuntas prácticas comerciales desleales contra varios de sus principales socios económicos, entre ellos México, China y la Unión Europea. Las indagatorias podrían derivar en la imposición de una nueva ronda de aranceles.
La decisión se da semanas después de que la Suprema Corte de Estados Unidos determinara en febrero que no eran legales los aranceles que Trump había aplicado utilizando la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, lo que obligó a revisar la estrategia comercial de la administración.
En este contexto, el próximo 16 de marzo iniciará la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, proceso en el que el gobierno mexicano buscará la eliminación de los aranceles impuestos al acero, al aluminio y a la industria automotriz.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos informó el miércoles 11 de marzo que abrió investigaciones arancelarias contra más de una docena de países, con el objetivo de determinar si han incurrido en prácticas que afecten a la industria estadounidense.
Entre los países señalados se encuentran la Unión Europea, Japón, China y México, además de Singapur, Vietnam, Suiza, India, Taiwán y Corea del Sur, todos considerados socios comerciales relevantes para la economía de Estados Unidos.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, explicó que las investigaciones se enfocarán en posibles casos de sobreproducción industrial.
“Las pesquisas se centrarán en economías que, según la evidencia, muestran un exceso estructural de capacidad y producción en distintos sectores manufactureros”, señaló el funcionario.
Greer agregó que el objetivo es proteger el empleo en Estados Unidos y garantizar condiciones de competencia equitativas.
“Necesitamos proteger los empleos estadounidenses y asegurarnos de un comercio justo con nuestros socios. Si es necesario imponer aranceles para lograrlo, lo haremos”, afirmó.
De manera paralela, Washington inició una segunda investigación relacionada con el uso de trabajo forzoso en las cadenas de suministro internacionales, la cual podría involucrar a cerca de 60 socios comerciales.
Según Greer, el análisis se centrará en determinar si los países cuentan con leyes efectivas para impedir la importación de productos fabricados bajo condiciones de explotación laboral.
Las investigaciones se dan a pocos días de la revisión del T-MEC, proceso que se anticipa complejo ante las tensiones comerciales entre Estados Unidos y sus principales aliados económicos.