Tras el tiroteo que se vivió en la zona arqueológica de Teotihuacán, donde una mujer canadiense murió y 13 extranjeros resultaron lesionados, el Gobierno de México colocó arcos detectores de metal en los accesos del recinto para reforzar la seguridad de los sitios turísticos del país. Entre las víctimas, un niño de 6 años fue dado de alta tras recibir impactos de bala.
El 20 de abril, un sujeto identificado como Julio César Jasso Ramírez realizó un tiroteo masivo en la Pirámide de la Luna, en la zona arqueológica del Estado de México. Momentos antes de cometer el crimen, Jasso advirtió a los turistas que los mataría y en su discurso expresó sus ideales políticos, alineados con la ultraderecha fascista. Instantes después de detonar el arma que portaba, se quitó la vida en el mismo recinto.
El hecho desató indignación en la sociedad civil, pues jamás había ocurrido un ataque de tal magnitud en un sitio turístico en México. Se dio a conocer que Jasso llevaba meses planeando dicho atentado.
Tras el ataque, algunos países actualizaron las alertas o recomendaciones para viajar a México, entre ellos Reino Unido, Estados Unidos y Canadá. En este último, de donde era originaria la mujer fallecida, ya existía una recomendación de “ejercer un alto nivel de precaución” al viajar a México; sin embargo, después del 20 de abril se reforzaron las medidas para sus ciudadanos viajeros.
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que nunca había ocurrido un atentado de este tipo en una zona arqueológica mexicana, pero tras el hecho el Gobierno de México se comprometió a fortalecer la seguridad en estos sitios históricos y en los lugares turísticos de mayor concurrencia.
Sheinbaum informó que exhortó a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y a la Secretaría de Cultura para que trabajen en coordinación, reforzando la presencia de la Guardia Nacional e implementando controles como arcos de rayos X.
A dos días del ataque, la zona arqueológica de Teotihuacán volvió a abrir sus puertas para recibir a turistas nacionales y extranjeros. El 22 de abril se desplegó un operativo de más de 150 elementos de seguridad de los tres órdenes de gobierno y de la Guardia Nacional para implementar un acceso controlado al recinto, que incluyó la revisión de bolsas y mochilas antes de entrar.
Durante el fin de semana de su reapertura, las autoridades colocaron arcos detectores de metal en cada uno de los accesos de la zona arqueológica. Estos tienen una altura de 1.80 metros por 70 centímetros de ancho, están equipados con sensores laterales y cronometraje, y sirven para detectar armas de fuego, armas blancas o cualquier tipo de metal.
En la implementación de esta medida, si el detector emite un sonido al paso de un visitante, la persona será revisada manualmente. En caso de intentar ingresar con un arma al recinto, será retenida por elementos de la Guardia Nacional.
Turistas nacionales y extranjeros aplaudieron esta nueva táctica del Gobierno mexicano, pues manifestaron sentirse más seguros en el sitio turístico, a pesar de los hechos ocurridos el 20 de abril.
¿Qué ha pasado con los heridos durante el atentado?
Durante el tiroteo, Gerónimo, un menor de 6 años originario de Colombia, recibió dos impactos de bala en la tibia y el peroné de la pierna derecha. El 26 de abril se dio a conocer que fue dado de alta del Hospital de Alta Especialidad en Ixtapaluca.
Gerónimo asistió al sitio turístico acompañado de su madre, Dayana Paola Castro, quien también recibió dos impactos de bala. El menor fue operado y dado de alta tras mostrar un avance favorable, mientras su madre permanece bajo tratamiento en la unidad médica.
En un comunicado de la Secretaría de Salud se informó que otro paciente, atendido en el Centro Médico Nacional “20 de Noviembre”, se encuentra estable y bajo vigilancia médica. Se dio a conocer que este último y Dayana Paola solicitaron su alta voluntaria.