
Los anillos de compromiso más costosos de la farándula
Primero apareció la foto: un diamante de aire antiguo en el anular de Taylor Swift, con destellos suaves y un brillo profundo que no grita, sino que susurra lujo. Joyeros consultados por publicaciones especializadas describen la pieza como un cushion antiguo (estilo old mine) de alrededor de 8 quilates, color F y claridad VS1, montado en oro amarillo con un diseño que evoca la joyería victoriana. En valor de mercado, la estimación más repetida lo sitúa cerca de los 550 mil dólares. No es la sortija más grande que se ha visto en la farándula, pero sí una de las más singulares por su estética vintage y por la dificultad de hallar diamantes antiguos de ese tamaño y calidad.
Detrás de cada cifra hay una fórmula conocida por los gemólogos: quilataje, color, claridad, corte y diseño. A ello se suma la rareza (piezas antiguas o con coloraciones inusuales), la firma del diseñador y, por supuesto, la narrativa pública que rodea a la pareja. Por eso, los precios que se publican son estimaciones informadas, no avalúos oficiales: cambian con el mercado, la demanda y el detalle fino de cada piedra.
Belinda y Nodal: un corte esmeralda que rompió la conversación
Cuando Christian Nodal se arrodilló en 2021, Belinda recibió una sortija que ocupó titulares por semanas: un diamante corte esmeralda de ~12 quilates, montado en oro blanco y acompañado por un engaste con diamantes menores. La cifra que más se ha difundido desde la industria es el umbral de los 3 millones de dólares. Además del tamaño, pesó el nivel de selección de la gema (calidad alta, proporciones marcadas) y el trabajo a medida de una joyería boutique con sede en Los Ángeles.
Paris Hilton: una vida contada en anillos
Hablar de Paris Hilton es repasar una galería de sortijas que, por sí sola, arma un catálogo de tendencias:
Paris Latsis (2005): Hilton llegó a elegir entre varias opciones y terminó luciendo un diamante canario de ~24 quilates en corte esmeralda, frecuentemente valorado en el rango de 4.7–5 millones de dólares. Hubo incluso otro anillo blanco durante aquel compromiso, que también superaba el millón.
Chris Zylka (2018): un diamante en forma de pera de ~20 quilates con halo de diamantes menores. La estimación pública rondó los 2 millones de dólares.
Carter Reum (2021): diseño de Jean Dousset (bisnieto de Louis Cartier), con centro corte esmeralda y estilo Art Déco. Las tasaciones mediáticas lo sitúan por encima del millón y hasta alrededor de 2 millones según calidades.
En su caso, más que una sola cifra récord, impacta la constancia del lujo: varios compromisos, varios anillos, todos de alto perfil.
Otras sortijas que marcaron época
Más allá de Swift, Belinda y Hilton, la lista de anillos extraordinarios en el espectáculo es amplia. Estos son algunos de los más citados por su tamaño y valor estimado:
Mariah Carey (James Packer, 2016): un diamante corte esmeralda de ~35 quilates. La cifra de referencia: ~10 millones de dólares.
Beyoncé (Jay-Z, 2008): un corte esmeralda de ~24 quilates diseñado por Lorraine Schwartz, estimado en ~5 millones.
Kim Kardashian (Ye, 2013 y 2016): un oval de ~15 quilates tasado cerca de ~4 millones y, años después, otro aún mayor; uno de ellos fue robado en París en 2016, hecho que elevó la mística alrededor de la joya.
Jennifer Lopez: ha recibido varias sortijas de alto valor; entre las más mencionadas, el diamante azul de ~8.5 quilates (2004) en torno a ~4 millones, y el anillo corte esmeralda de su compromiso de 2019, estimado cerca de ~5 millones.
Anna Kournikova (Enrique Iglesias): célebre por un diamante amarillo de gran tamaño cuyo valor se ha estimado por encima de 5 millones.
Vanessa Bryant (Kobe Bryant, 2003): un diamante amarillo valorado entonces alrededor de ~4 millones; con el paso del tiempo, algunos expertos calculan que su valor de mercado habría escalado.
Cómo se llega a esas cifras
Para dimensionar por qué un anillo puede costar lo que cuesta, conviene observar tres factores:
La piedra central: no es lo mismo un diamante moderno que uno antiguo (old mine, old European). Los antiguos añaden rareza histórica y rasgos de talla menos estandarizados pero muy buscados.
El diseño y la firma: casas como Lorraine Schwartz, Jean Dousset u otras firmas de alta joyería aportan premium por autoría, ingeniería y acabados.
El contexto: las historias públicas —compromisos mediáticos, rupturas, robos— influyen en la percepción y, a veces, en el precio de reventa.