Un video grabado por un familiar de una adolescente que comenzó a convulsionar en la sala de espera de un hospital del IMSS-Bienestar en el municipio de Tuxpan generó una fuerte polémica en redes sociales y abrió un debate público sobre presunta negligencia médica.
En las imágenes, difundidas por el propio familiar, se observa a la joven convulsionando mientras es sostenida por su padre, quien muestra evidente desesperación . El familiar que graba dirige la cámara hacia un consultorio cercano, donde capta a personal de enfermería aparentemente conversando entre sí; una de las trabajadoras de la salud aparece utilizando su teléfono celular. Cuando notan que están siendo grabadas, intentan apartarse del encuadre. Mientras tanto, la adolescente continúa convulsionando en brazos de su padre sin que en ese momento se observe una intervención inmediata en la sala de espera.
El material se viralizó rápidamente y detonó señalamientos de negligencia por parte de usuarios en redes sociales. Sin embargo, tras la difusión del video, el propio IMSS-Bienestar emitió una postura en la que aseguró que la paciente sí recibió atención médica, que fue valorada por personal del hospital y que posteriormente fue dada de alta tras estabilizarse. La institución sostuvo que se siguieron los protocolos correspondientes y que el caso fue atendido conforme a los lineamientos clínicos.
El episodio también provocó una discusión entre profesionales de la salud. Enfermeras, médicos y especialistas explicaron públicamente que, en casos de convulsión, el protocolo general establece que no se debe administrar medicación de manera inmediata salvo que el episodio se prolongue más de cinco minutos o existan signos de complicación. De acuerdo con estas explicaciones, durante una crisis convulsiva el procedimiento habitual es proteger al paciente para evitar lesiones, colocarle en posición lateral de seguridad y esperar a que el evento ceda antes de que el médico valore la necesidad de estudios o tratamiento específico.
No obstante, el debate se centró en si la actuación visible en el video corresponde a ese protocolo o si hubo omisión en la supervisión inicial. La institución reiteró que la joven fue atendida y que su estado de salud se reportó como estable al momento de su egreso. El caso puso nuevamente bajo la lupa la percepción ciudadana sobre la calidad de la atención en hospitales públicos y la tensión constante entre la experiencia de los familiares y los procedimientos clínicos establecidos.