La agresión con arma blanca contra un estudiante de secundaria en la alcaldía Tláhuac desató indignación social y al mismo tiempo una ola de versiones no confirmadas en redes sociales que vinculan a la víctima con un grupo delictivo local. Entre los señalamientos que más circulan está la supuesta relación familiar con el grupo conocido como “Los Borregos”, célula señalada en investigaciones por operar en la zona.
El ataque ocurrió a las afueras de un plantel escolar, donde dos menores se enfrentaron en una riña que escaló de forma violenta. El adolescente herido fue trasladado de urgencia a un hospital debido a lesiones graves por objeto punzocortante. El presunto agresor, también menor de edad, fue asegurado y puesto a disposición de autoridades especializadas en justicia para adolescentes.
Tras el caso, publicaciones digitales comenzaron a difundir que el estudiante lesionado tendría parentesco con integrantes de “Los Borregos”, Jeremy se apellida Gerón, como el clan de los “Borregos”, el líder es Mario Gerón. Grupo que ha sido mencionado en reportes de inteligencia por su presunta participación en extorsiones y despojos en la zona oriente de la Ciudad de México. Esta célula ha sido relacionada en diversas carpetas con estructuras del llamado Cártel de Tláhuac.
Sin embargo, hasta el momento, ninguna autoridad ni fuente oficial ha confirmado ese vínculo familiar. La Fiscalía capitalina mantiene abierta la investigación únicamente por la agresión ocurrida entre los estudiantes, mientras que el entorno y posibles antecedentes del conflicto siguen bajo revisión. Por tratarse de menores de edad, la información oficial ha sido limitada para proteger identidades y el debido proceso.
Habitantes de Tláhuac han pedido evitar la difusión de rumores y permitir que las autoridades esclarezcan los hechos con base en evidencia. Organizaciones civiles también llamaron a no estigmatizar a la víctima ni a su familia sin confirmación documental.
Por ahora, el caso se investiga como un episodio grave de violencia entre adolescentes, y no como un hecho vinculado formalmente a estructuras de delincuencia organizada.