La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México obtuvo una orden de aprehensión en contra de Erika María Guadalupe N, señalada como presunta responsable del asesinato de Carolina Flores, ex reina de belleza de Baja California, ocurrido el pasado 15 de abril al interior de un departamento en la colonia Polanco, en la alcaldía Miguel Hidalgo.
De acuerdo con la investigación, la mujer habría utilizado un arma de fuego calibre 9 milímetros para cometer el ataque y posteriormente darse a la fuga. Desde entonces, agentes de la Policía de Investigación mantienen un operativo de búsqueda en distintos puntos del país, incluyendo aeropuertos y zonas fronterizas, ante la posibilidad de que intente salir del territorio nacional.
El caso ha cobrado relevancia no solo por la violencia del crimen, sino por los elementos que rodean a la principal sospechosa. Entre las pruebas integradas en la carpeta de investigación se encuentran videos y la declaración del esposo de la víctima, quien se encontraba en el lugar de los hechos, pero reportó el crimen hasta un día después, situación que también ha generado cuestionamientos.
Erika María Guadalupe N, de 63 años, es identificada como suegra de la víctima. Sin embargo, uno de los puntos que ha colocado su nombre en el centro de la conversación es su pasado en la vida pública. Registros oficiales indican que en 2016 formó parte de una planilla como aspirante a regidora en Ensenada, Baja California, aunque no se ha confirmado públicamente el partido político al que estuvo vinculada.
Este antecedente ha abierto líneas de análisis en torno a si sus posibles contactos o experiencia dentro del ámbito político podrían influir en su actual condición de prófuga, ya sea facilitando movilidad, acceso a redes de apoyo o incluso retrasando su localización. Hasta ahora, las autoridades no han confirmado ninguna de estas hipótesis, pero la discusión ha tomado fuerza en el ámbito público.
Mientras tanto, la orden de aprehensión continúa vigente y la presión social para lograr su captura sigue en aumento, en un caso que ha generado atención por la relación entre víctima y presunta agresora, así como por las circunstancias en que ocurrió el crimen.