El pasado 19 de febrero, oficiales de la Subsecretaría de Control de Tránsito de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, protagonizaron una intervención que evitó una posible tragedia en calles de la alcaldía Venustiano Carranza.
Los hechos ocurrieron mientras los uniformados realizaban labores de vialidad sobre la avenida Francisco Morazán, en la colonia Puebla, cuando una camioneta que circulaba en la vía contraria llamó su atención. A bordo viajaban un hombre y una mujer que, visiblemente alterados, solicitaron apoyo urgente. Al acercarse al vehículo, los oficiales observaron a dos menores de siete años, un niño y una niña, desorientados y con evidentes signos de debilidad.
Los padres explicaron que sus hijos presentaban síntomas compatibles con intoxicación. Ante la gravedad de la situación y la posibilidad de que se tratara de una fuga de gas LP en su domicilio, los policías actuaron de inmediato. Subieron a los menores a la patrulla, activaron los códigos sonoros y luminosos y, acompañados por los padres, emprendieron el traslado de emergencia a un hospital cercano.
Al arribar al nosocomio, uno de los uniformados cargó a la niña en brazos mientras el padre hacía lo mismo con el niño, ingresando directamente al área de urgencias. El personal médico atendió de inmediato a los pequeños y confirmó el diagnóstico de intoxicación por gas LP. Tras recibir atención oportuna, ambos menores fueron estabilizados.
La rápida reacción fue clave. La intoxicación por gas LP puede provocar mareo, dolor de cabeza, náuseas, pérdida del conocimiento e incluso consecuencias fatales si no se atiende a tiempo. En espacios cerrados, la acumulación de este combustible representa un riesgo silencioso, especialmente para menores de edad.
El hecho ha generado reconocimiento entre ciudadanos, ya que la intervención fue realizada por elementos de Tránsito, cuya función principal está relacionada con la movilidad y el control vehicular. Sin embargo, en esta ocasión demostraron que su labor va más allá de regular el tráfico, actuando como primeros respondientes ante una emergencia médica.
La actuación oportuna de los oficiales no solo permitió que los menores recibieran atención inmediata, sino que evidenció la importancia de la capacitación integral de los cuerpos policiales en la Ciudad de México para atender situaciones de riesgo que pueden surgir en cualquier momento.
Antes de retirarse del hospital, los padres agradecieron a los policías el apoyo brindado y la rapidez con la que reaccionaron, reconociendo que esos minutos fueron determinantes para la salud de sus hijos.