La llamada “manosfera” —también conocida como “machosfera”— es un ecosistema digital compuesto por distintos subgrupos que comparten narrativas sobre masculinidad, relaciones y roles de género. Entre ellos destacan los “red pill”, que promueven la idea de que los hombres deben “despertar” ante una supuesta desventaja frente a las mujeres; los incels (célibes involuntarios), comunidades que expresan frustración por la falta de relaciones afectivas o sexuales; y los MGTOW (Men Going Their Own Way), que defienden que los hombres deben evitar vínculos con mujeres para reducir conflictos.
Aunque estos grupos no son homogéneos ni comparten el mismo nivel de radicalidad, coinciden en una narrativa central: la percepción de que el feminismo ha alterado negativamente las dinámicas sociales y de pareja.
El caso mexicano: influencia y monetización del discurso
En México, uno de los casos más visibles es el de El Temach, quien ha ganado popularidad entre jóvenes con contenido enfocado en desarrollo personal y relaciones.
Su impacto no se limita al entorno digital. Parte de su comunidad se articula a través de eventos presenciales conocidos como “convivencias”, donde seguidores pagan por asistir a encuentros, charlas y dinámicas grupales. Además, en redes se han documentado prácticas simbólicas como los llamados “bautizos”, que refuerzan la identidad colectiva y el sentido de pertenencia.
Este tipo de dinámicas muestra cómo el fenómeno no solo es discursivo, sino también social y, en algunos casos, monetizable.
El papel de los algoritmos en la expansión del fenómeno
El crecimiento de la manosfera está estrechamente vinculado al funcionamiento de plataformas digitales como TikTok, donde el contenido breve, emocional y altamente editado tiene mayor probabilidad de viralizarse.
De acuerdo con estudios como “Jóvenes en la manosfera”, este tipo de contenido suele compartir patrones específicos: narrativas de victimización masculina, ridiculización del feminismo y simplificación de las relaciones en términos de confrontación
Además, especialistas han analizado casos como el de Lex Ashton para ilustrar cómo estos entornos digitales pueden influir en jóvenes y reforzar sentimientos de aislamiento o resentimiento.
Riesgos psicológicos: advertencias de expertos
Desde el campo de la psicología, especialistas como Steven Hassan advierten que la manosfera puede operar como un sistema de influencia que moldea la forma en que los jóvenes piensan, sienten y se relacionan.
Según su análisis, el uso de conceptos simplificados como “alpha”, “beta” o “red pill” reduce la complejidad de las relaciones humanas y refuerza narrativas de confrontación. Además, señala que el acceso a estos contenidos suele ser progresivo: muchos usuarios llegan por consejos sobre relaciones o desarrollo personal, pero pueden terminar expuestos a visiones más rígidas o radicales.
Hassan subraya que el riesgo no está en hablar de masculinidad, sino en la construcción de discursos cerrados que limitan el pensamiento crítico.
Impacto más allá del género
Especialistas coinciden en que el impacto de la manosfera no se limita a las mujeres. También puede afectar a los propios hombres, al promover modelos rígidos de masculinidad que desalientan la expresión emocional y refuerzan dinámicas de frustración o aislamiento.
El desafío: regular sin ignorar el problema de fondo
A pesar de las alertas, el fenómeno continúa creciendo, impulsado por algoritmos que priorizan contenido polémico y altamente emocional.
Para expertos, el reto no es únicamente moderar estos discursos, sino atender las problemáticas que los hacen atractivos —como la soledad masculina o la falta de espacios de apoyo emocional— sin caer en narrativas de odio o polarización.