Una manifestación ciudadana sacudió el municipio fronterizo de Piedras Negras, Coahuila, luego de que se difundiera en redes sociales el desgarrador testimonio de una menor de nueve años de edad, quien denunció llorando haber sido víctima de abuso sexual por parte de su propio padre. La protesta, encabezada por la madre de la niña, Vica Torres Arocha, movilizó a decenas de habitantes indignados ante la presunta inacción y omisión de las autoridades locales encargadas de proteger a la infancia.
Los hechos detonantes se registraron el pasado martes 26 de mayo al finalizar un festival escolar en la institución educativa a la que asiste la menor. Al concluir el evento y presentarse el momento de la despedida, la niña estalló en llanto y manifestó un rechazo rotundo a regresar con su progenitor, Eduardo Alejandro Morales Cervera, quien mantenía la custodia legal de la pequeña. Ante la escena, los familiares maternos presentes comenzaron a grabar la situación con sus teléfonos celulares para documentar la resistencia de la menor y buscar auxilio inmediato de las corporaciones de seguridad.
En los metrajes difundidos masivamente a través de las plataformas digitales, se observa la desesperación de la niña mientras suplica auxilio a gritos. Entre lágrimas y gritos de desesperación, la menor exclamó textualmente que se había despertado de golpe una noche y vio que su padre le estaba tocando sus partes íntimas, añadiendo que una niña no debería pasar por eso y que lo que su progenitor le hizo estaba muy mal. A pesar de los desgarradores lamentos de la infante donde gritaba que no la dejaran llevar porque él la tocaba, elementos de la policía y personal de la Procuraduría para Niños, Niñas y la Familia (PRONNIF) procedieron a retirarla del sitio sin atender las acusaciones directas de la menor ni recibir la denuncia formal de la madre.
La historia de los padres revela un trasfondo de violencia familiar severa. De acuerdo con las declaraciones públicas emitidas por la madre, ella decidió divorciarse de Eduardo Alejandro debido a que sufrió agresiones físicas brutales durante su matrimonio, argumentando contar con evidencias fotográficas de golpizas donde incluso le lastimó brutalmente los ojos. No obstante, la custodia de la menor le fue otorgada al padre, situación que la familia materna atribuyó a un presunto tráfico de influencias, debido a que el acusado se desempeña como apoderado jurídico del municipio de Piedras Negras y cuenta con múltiples nexos dentro de las instancias ministeriales de la localidad.
Ante la negativa inicial de las dependencias públicas para procesar la denuncia y la decisión de resguardar a la menor manteniéndola alejada de su madre, la ciudadanía reaccionó con movilizaciones firmes. La noche del sábado 30 de mayo se inició una marcha pacífica que partió desde el Centro de Empoderamiento de la Mujer y recorrió las calles principales de Piedras Negras portando lonas con la consigna de que la niña estaba en peligro. Conforme avanzaban las horas y ante la falta de respuesta en las instalaciones de la PRONNIF, los manifestantes determinaron intensificar la presión civil bloqueando por completo el Puente Internacional Dos, interrumpiendo el flujo vehicular hacia los Estados Unidos desde las últimas horas del sábado hasta la madrugada del domingo 31 de mayo.
El gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez, en coordinación con la funcionaria Sonia Villarreal y la dirección estatal de la PRONNIF, ordenaron una revisión del caso. Tras evaluarse la urgencia y priorizar el interés superior de la niñez, las autoridades restituyeron formalmente a la menor con su madre, garantizando su seguridad inmediata. Paralelamente, la Fiscalía General del Estado de Coahuila notificó la apertura de una carpeta de investigación formal en contra del padre para determinar su responsabilidad penal por el delito de abuso sexual, comprometiéndose a realizar las evaluaciones psicológicas y periciales correspondientes bajo un estricto protocolo de perspectiva de infancia.