El jueves 16 de enero, el gobierno de Estados Unidos solicitó formalmente a México presentar resultados concretos y verificables en la lucha contra el narcotráfico, en medio de la creciente preocupación por el tráfico de drogas sintéticas, particularmente el fentanilo, hacia territorio estadounidense.
La exigencia fue planteada por autoridades estadounidenses en el marco del diálogo bilateral en materia de seguridad, donde Washington subrayó que no basta con anuncios o estrategias, sino que se requieren acciones medibles, como decomisos, detenciones y desarticulación de redes criminales.
De acuerdo con la información disponible, Estados Unidos reconoció la cooperación existente con México, pero insistió en que los esfuerzos deben traducirse en indicadores claros, especialmente en el control de laboratorios clandestinos, rutas de tráfico y estructuras financieras del crimen organizado.
La solicitud ocurre en un contexto de presión política interna en Estados Unidos, donde el tema del narcotráfico y la migración se ha convertido en un eje central del discurso electoral, así como en un punto crítico de la relación bilateral.
Hasta ahora, el gobierno mexicano no ha emitido una respuesta pública detallada a la exigencia, aunque ha reiterado en ocasiones anteriores que la estrategia de seguridad se basa en atender las causas sociales del delito y en la cooperación internacional.
El planteamiento de Washington reaviva el debate sobre la efectividad de las políticas de seguridad en México y el equilibrio entre soberanía nacional y compromisos internacionales en el combate al crimen organizado.