Información por Tashiro Malekium
Tecate, Baja California. Con disciplina, fuerza mental y un proyecto que va más allá de la mera conquista deportiva, Evelyn Duarte Lara se alza como una de las figuras emergentes del montañismo mexicano. Originaria de Tecate, Pueblo Mágico rodeado de cerros y senderos, esta psicóloga clínica convirtió su pasión por la naturaleza en una misión personal: escalar las cimas más altas del planeta y colocar a su estado en el mapa internacional del montañismo.
Tras más de diez años vinculada a las actividades al aire libre, entre hiking, rappel y entrenamientos intensos de alta montaña, Duarte se lanzó hace cinco años a retos cada vez más exigentes. Entre sus ascensos destacan cumbres emblemáticas como el Pico de Orizaba, el Iztaccíhuatl y el Monte Whitney en los Estados Unidos. Sin embargo, fue su más reciente logro —el ascenso al Aconcagua— lo que marcó un punto de inflexión en su carrera deportiva.
El Aconcagua, con sus 6 962 metros sobre el nivel del mar, es la montaña más alta de Latinoamérica, y conquistarlo significó para Evelyn un hito histórico: se convirtió, hasta donde existen registros, en la primera mujer originaria de Tecate en alcanzar su cumbre. La expedición duró 12 días de intenso trabajo físico y mental, enfrentando condiciones climáticas extremas, fatiga, quemaduras solares y exigentes etapas de aclimatación.
“Fue más que llegar a la cima; fue cada entrenamiento silencioso, cada miedo enfrentado cuando nadie miraba”, expresó Duarte al describir lo que implicó coronar esta emblemática cumbre. Para la deportista, llevar la bandera de México y gritar con orgullo que es de Tecate, Baja California, fue uno de los momentos más poderosos de la travesía.
Este logro forma parte de su ambicioso proyecto llamado “Cumbres de Esperanza”, con el que busca completar el reto de los Seven Summits —las montañas más altas de cada continente— en el menor tiempo posible. Su meta incluye, en próximos meses, expediciones al Monte Kilimanjaro en África y al Monte Elbrús en Europa, planeadas idealmente en una sola salida.
Lejos de concebir la montaña como un espacio exclusivo, Evelyn subraya que este deporte es para todos sin importar género: “La montaña no es exclusivamente para uno u otro, sino para quien la respeta y se prepara para ella”. Además, destaca la importancia de la autosuficiencia, la logística y el apoyo que implica organizar estas travesías de alto costo. Actualmente busca patrocinadores que respalden sus próximas etapas y puedan financiar sus desafíos futuros.
Para esta tecatense, cada cumbre es también una oportunidad de superación personal, y su filosofía es clara: no se trata sólo de alcanzar la cima, sino de regresar sana y salva, con la satisfacción de haber honrado sus raíces y abrir puertas para futuras generaciones de montañistas.