Activistas de Puebla se manifestaron contra el uso de ratones en la “Prueba de Nado Forzado”, aplicada en la Facultad de Psicología de la BUAP para el estudio de la depresión.
Los Animalistas protestaron frente a la sede del Poder Judicial de la Federación, la protesta respaldada por organizaciones como PETA Latino y colectivos locales, se realizó de manera pacífica y tuvo como objetivo dar seguimiento público a un juicio de amparo indirecto promovido para frenar esta práctica experimental, que —advierten— provoca sufrimiento innecesario a los animales y carece de validez científica suficiente.
Durante la manifestación, los activistas señalaron que la Prueba de Nado Forzado, utilizada desde hace décadas para evaluar conductas asociadas a la depresión en roedores ha sido duramente cuestionada por la comunidad científica internacional. Estudios recientes sostienen que el método no mide depresión, sino respuestas al estrés extremo, y que su capacidad para predecir la eficacia de tratamientos antidepresivos es limitada e imprecisa.
Incluso, recordaron que grandes farmacéuticas y universidades en distintos países han abandonado esta técnica, al considerar que ofrece resultados poco confiables y no se ajusta a los estándares actuales de investigación ética. “La ciencia puede avanzar sin crueldad”, expresaron los manifestantes, quienes insistieron en la existencia de alternativas como modelos computacionales, cultivos celulares y nuevas tecnologías aplicadas a la neurociencia.
El Juzgado Sexto de Distrito en Materia de Amparo solicitó a la universidad precisar su postura en un plazo de 48 horas, antes de resolver sobre la suspensión definitiva de la práctica, una decisión que podría sentar un precedente legal relevante para la experimentación animal en universidades públicas del país.
Los manifestantes reiteraron que su exigencia no es contra la ciencia, sino contra métodos obsoletos y cuestionados. “Educar también es enseñar a respetar la vida”, subrayaron, al tiempo que llamaron a la sociedad a no guardar silencio ante prácticas que, aseguran, ya no tienen justificación ni ética ni científica.