En la Ciudad de México, la venta ilegal de animales vivos continúa en el Mercado de Sonora, pese a que desde el 1 de enero de 2026 existe una prohibición derivada de un amparo judicial que ordena el cese total de esta actividad. La medida fue implementada tras múltiples denuncias por maltrato animal y comercialización irregular de especies, lo que obligó al cierre o reconversión de decenas de locales que se dedicaban a esta práctica.
Con la entrada en vigor de la prohibición, las autoridades capitalinas realizaron operativos para retirar animales y vigilar el cumplimiento de la resolución judicial. Sin embargo, comerciantes informales comenzaron a reubicarse en calles aledañas al mercado, donde la venta se mantuvo de manera discreta, principalmente en la vía pública y mediante acuerdos previos con compradores.
El 7 y 8 de enero, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, acudió al Mercado de Sonora para encabezar un recorrido de supervisión y constatar las acciones contra la venta de animales vivos. Durante su visita, se realizaron labores de inspección, limpieza y retiro de puestos irregulares, además de reiterarse el compromiso del gobierno capitalino para erradicar el maltrato animal en este punto emblemático.
En ese contexto, Clara Brugada aseguró que se brindaría apoyo a los locatarios afectados para que pudieran cambiar de giro comercial y mantener su actividad económica sin recurrir a la venta de animales. Las autoridades señalaron que el objetivo era eliminar definitivamente esta práctica y ordenar el espacio público en la zona.
No obstante, no habían pasado diez días de la visita oficial, cuando el comercio ambulante regresó de forma gradual al perímetro del mercado. Vendedores comenzaron nuevamente a ofrecer animales vivos en la calle y en puntos estratégicos, aprovechando la falta de vigilancia permanente y la alta afluencia de personas que acuden diariamente al lugar.
Este fin de semana, la Agencia de Atención Animal de la Ciudad de México realizó un nuevo operativo para supervisar la zona y detectar la venta ilegal de especies. Las autoridades reconocieron que, aunque la comercialización abierta al interior del mercado ha disminuido, persisten prácticas clandestinas que continúan violando la prohibición vigente.