Catalogado como accidente, por Guillermo Narváez, rector de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), se trató de minimizar el fallecimiento de la estudiante Ximena Esther González Gerónimo, estudiante de la División Académica de Ciencias Sociales y Humanidades de la universidad ya mencionada. El caso ha causado conmoción, pues se dio a conocer que González denunció ante la institución ser víctima de acoso escolar.
Según datos revelados, el 12 de febrero, la estudiante utilizó las escaleras de emergencia del auditorio Campus Bicentenario para llegar al techo de este. Además, Narvaéz Osorio detalló, que esta acción fue reportada por un maestro que notó la presencia de Ximena en el techo, luego de salir de un salón.
Aunque el personal de logística de la universidad arribó al lugar de los hechos, Ximena presuntamente se lanzó del edificio antes de que estos pudieran realizar alguna acción. Tras la caída, la estudiante fue trasladada al Hospital Gustavo Rovirosa y fue diagnosticada con muerte cerebral tras sufrir traumatismo craneoencefálico severo.
Después de permanecer cinco días internada, el 18 de febrero se confirmó la muerte de la estudiante. Ese mismo día, el rector de la UJAT afirmó que el trabajo de determinar si existió o no un delito correspondía exclusivamente a la Fiscalía General del Estado de Tabasco, y que la universidad había proporcionado “toda la información requerida por la autoridad ministerial”.
Por otro lado, la UJAT destacó que la universidad cuenta con Unidad de Atención a la Violencia de Género desde hace cuatro años y que existe un mecanismo de denuncia anónima mediante códigos QR colocados alrededor de sus instalaciones. No obstante, en una entrevista dada por Salvador González, padre de la joven, se dio a conocer que Ximena ya había hecho denuncias acerca del acoso que estaba sufriendo, sin embargo, la UJAT hizo caso omiso.
Además, el padre de la joven, arremetió contra la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, pues aseguró que los protocolos de seguridad para la protección de la estudiante, fueron tardíos, y que la institución sólo actuó en virtud de proteger su imagen pública.
Para no verse obligado a renunciar a la rectoría de la UJAT, Narváez decidió limpiarse las manos sobre el caso de Ximena y tratarlo como un caso aislado a las actividades de la institución, para solo dejar a la Fiscalía hacer las investigaciones correspondientes.
El caso de Ximena causó indignación en la opinión pública, pues se evidenció una clara negligencia de la UJAT al no dar seguimiento a las denuncias que la joven había realizado para poder seguir con normalidad sus estudios, y sobre todo, se expuso la prioridad del rector por proteger la imagen de la universidad sobre la protección de sus propios estudiantes.