El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, publicó en su cuenta de X que el tratado binacional para abordar la escasez de agua entre México y ese país representa “una victoria para agricultores y ganaderos estadounidenses” y agradeció a la presidenta Claudia Sheinbaum por el cumplimiento de las responsabilidades mexicanas bajo el Tratado de Aguas de 1944.
El Tratado de Aguas de 1944, el cual está vigente desde hace más de 80 años, establece obligaciones recíprocas de entrega de agua entre ambos países con el objetivo de gestionar los recursos hídricos de forma colaborativa y técnica. En el marco de este acuerdo, México debe proporcionar a Estados Unidos, en ciclos de cinco años, al menos 2 mil 158 millones de metros cúbicos de agua del Río Bravo (alrededor de 431 millones de metros cúbicos al año), correspondientes a una tercera parte de los excedentes de seis afluentes que desembocan en el Río Bravo. Por su parte, Estados Unidos se compromete a descargar hacia México alrededor de 1 850 millones de metros cúbicos anuales del río Colorado.
Los últimos ciclos del tratado estuvieron marcados por tensiones debido a incumplimientos acumulados de parte de México, que solo logró entregar poco más de 600 millones de metros cúbicos de los 2 185 millones pactados para el reciente ciclo quinquenal, lo que generó un adeudo hídrico significativo con Estados Unidos.
A finales de 2025, ambos gobiernos alcanzaron un entendimiento para saldar parte de ese déficit y evitar sanciones arancelarias que el presidente estadounidense Donald Trump había amenazado con imponer si el agua no era entregada de manera oportuna. El acuerdo estableció que México liberaría 249.163 millones de metros cúbicos de agua, con entregas programadas a partir de la semana del 15 de diciembre de 2025, con la intención de concluir antes del 31 de enero de 2026.
Rubio señaló que el cumplimiento del tratado y las recientes negociaciones refuerzan la cooperación bilateral en materia de recursos hídricos, además de respaldar la seguridad alimentaria y productiva en Estados Unidos. En su publicación, destacó que el acuerdo es ejemplo de cómo el gobierno del mandatario estadounidense “cumple con el pueblo estadounidense” y agradeció a México por “los esfuerzos constantes”.
Por su parte, el gobierno mexicano ha enfatizado que la entrega de agua se realiza dentro del marco del tratado, tomando en cuenta la sequía extrema que afecta a la región fronteriza, y ha subrayado que la gestión del recurso se ajusta a la disponibilidad hídrica sin afectar el uso prioritario para consumo humano y agricultura del lado mexicano.
Las negociaciones incluyen reuniones bilaterales periódicas para vigilar que las entregas se realicen de manera constante y evitar futuros adeudos, mientras ambos países buscan equilibrar los compromisos históricos del tratado con las realidades climáticas y de escasez que enfrentan las cuencas compartidas.