El 17 de diciembre de 2025, las fuerzas armadas de Estados Unidos llevaron a cabo un ataque letal contra una embarcación que, de acuerdo con Washington, estaba vinculada a actividades de narcotráfico en aguas internacionales del Pacífico Oriental. La operación fue confirmada por el United States Southern Command mediante un mensaje difundido en la red social X.
La acción formó parte de la operación “Lanza del Sur” (Southern Spear), una campaña militar orientada a detectar, interceptar y destruir rutas marítimas utilizadas por presuntos traficantes de drogas. El ataque fue autorizado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y ejecutado por la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear tras identificar a la nave circulando por una ruta conocida del narcotráfico en el océano Pacífico.
Según el comunicado oficial, se trató de una ofensiva “cinética letal” que impactó al buque mientras se encontraba en movimiento. Como resultado murieron cuatro hombres que de acuerdo con información de inteligencia estadounidense, operaban como narcoterroristas. Las autoridades precisaron que no se registraron bajas entre el personal militar de Estados Unidos.
Junto con el anuncio, el Comando Sur difundió un video en redes sociales en el que se observa la explosión de la embarcación. No obstante, no se han dado a conocer las identidades ni las nacionalidades de las personas fallecidas.
Este hecho se inscribe en una estrategia más amplia iniciada en septiembre de 2025, durante la cual Estados Unidos ha realizado múltiples ataques contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico con el argumento de combatir el narcotráfico internacional. Desde el comienzo de esta campaña se han destruido decenas de botes y se estima que al menos 99 personas han muerto, lo que ha generado críticas y cuestionamientos sobre la legalidad del uso de la fuerza en aguas internacionales.
El gobierno de Venezuela ha reaccionado condenando las acciones militares. El presidente Nicolás Maduro acusó a Washington de utilizar estos operativos como pretexto para justificar una intervención extranjera y facilitar el saqueo de los recursos energéticos venezolanos, calificándolos como “agresiones directas” contra su país.
Las operaciones estadounidenses ocurren en un contexto de crecientes tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, en medio de acusaciones mutuas y del aumento de la presencia militar norteamericana en las costas de Sudamérica.