Trabajadores del Hospital General del IMSS Bienestar en Zihuatanejo denunciaron públicamente una presunta simulación en la remodelación del área de hemodiálisis, así como un posible desvío de recursos destinados a mejorar la infraestructura del servicio. De acuerdo con el señalamiento, las obras que fueron anunciadas como una intervención integral no se habrían ejecutado conforme a lo prometido, pese a que oficialmente se informó de su conclusión.
Según las acusaciones difundidas por personal del propio hospital, la remodelación consistió únicamente en trabajos superficiales, como pintura y adecuaciones menores, sin que se realizaran mejoras de fondo en las instalaciones ni en el equipamiento necesario para la atención de pacientes con insuficiencia renal. Los inconformes sostienen que el área continúa presentando deficiencias estructurales y operativas que ya habían sido señaladas antes de la supuesta intervención.
El personal médico y de enfermería advirtió que el servicio de hemodiálisis es fundamental para decenas de pacientes que dependen de tratamientos constantes varias veces por semana, por lo que cualquier irregularidad en la infraestructura impacta directamente en la calidad de la atención. En este contexto, señalaron que la remodelación fue anunciada como una inversión importante para dignificar el espacio, pero que en la práctica no se reflejan cambios sustanciales.
Las denuncias apuntan a que podría existir un manejo irregular de los recursos asignados para la obra, por lo que solicitaron la intervención de instancias fiscalizadoras para revisar el destino del presupuesto ejercido. Los trabajadores hicieron un llamado a las autoridades del IMSS Bienestar para que transparenten los montos invertidos, los contratos adjudicados y los alcances reales del proyecto.
Hasta el momento, autoridades del IMSS Bienestar no han emitido un posicionamiento detallado sobre las acusaciones específicas de simulación o desvío, aunque el tema ha generado inquietud entre derechohabientes y familiares de pacientes. La situación se da en un contexto en el que distintas regiones del país han reportado carencias en infraestructura hospitalaria, lo que aumenta la sensibilidad ante cualquier señalamiento de uso indebido de recursos públicos.
El caso ha abierto un nuevo debate sobre la supervisión de obras en el sistema de salud federalizado y la necesidad de garantizar que los recursos destinados a hospitales se traduzcan efectivamente en mejores condiciones para pacientes y personal médico, especialmente en áreas críticas como la hemodiálisis, donde la continuidad y calidad del servicio son determinantes para la vida de los usuarios.