El pasado sábado en el caño conocido como Brazo de la Torre del río Guadalquivir, en el término municipal de Aznalcázar (Sevilla, España), se vivió un grave incidente en una operación contra el narcotráfico cuando los tripulantes de narcolanchas abrieron fuego contra agentes de la Guardia Civil que trataban de interceptarles.
Según el comunicado de la Guardia Civil, los hechos ocurrieron durante la intervención de varias embarcaciones profesionales que, aparentemente, trataban de buscar refugio en el caño debido a las condiciones atmosféricas severas, agravadas por el temporal que afecta al sur de España estos días.
Ante la presencia de las embarcaciones sospechosas, la Guardia Civil activó un operativo especial con la participación de efectivos del Grupo de Acción Rápida (GAR) y el Servicio Aéreo, que incluyó un helicóptero para apoyar la interceptación.
Durante esta intervención, los agentes se identificaron como miembros de la Guardia Civil, pero fueron recibidos con disparos por parte de los ocupantes de una de las narcolanchas. Los guardias respondieron con disparos intimidatorios para repeler el ataque y controlar la situación. A pesar de que no hubo heridos por impacto de bala, tres componentes del GAR resultaron con lesiones leves que requirieron atención médica, vinculadas a la actuación y no a los disparos directos.
El operativo finalizó con la detención de cuatro personas vinculadas al incidente y la incautación de dos embarcaciones utilizadas por los presuntos narcotraficantes.
El subdelegado del Gobierno en Sevilla, Francisco Toscano, valoró públicamente la operación y destacó la labor desarrollada por la Guardia Civil. En declaraciones realizadas en un acto informativo en Sevilla este martes, Toscano señaló: “Esta intervención es el resultado tanto del fuerte seguimiento como de la intensificación de las labores de vigilancia e investigación que viene implementando la Guardia Civil en el río Guadalquivir. La presencia policial en las aguas de Sevilla es especialmente importante cuando se produce en época de temporal, momento en el que sabemos que las embarcaciones ilegales tratan de remontar el río buscando refugio”.
Asimismo añadió: “La detención de estas cuatro personas y el operativo formado por el Servicio Aéreo de la Guardia Civil, el GAR y también la Brigada de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de Sevilla han sido fundamentales para la interceptación de las semirrígidas y la prueba de que la presión policial crece cada día en nuestro río”. Finalmente Toscano reafirmó “el compromiso de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y del Gobierno de España en la lucha contra la criminalidad en nuestra provincia, y de manera muy especial, contra el narcotráfico”.
El episodio pone de manifiesto, una vez más, la creciente peligrosidad de los enfrentamientos entre narcotraficantes y fuerzas de seguridad en la región. No se trata de hechos aislados, sino de un fenómeno que se ha intensificado en los últimos años en el Guadalquivir y en la costa andaluza, donde embarcaciones de alta velocidad vinculadas al tráfico de drogas buscan rutas alternativas o refugios ante las condiciones adversas del mar.
La asociación profesional JUCIL (Justicia para la Guardia Civil) ha hecho declaraciones en medios de comunicación alertando de que la lucha contra el narcotráfico es cada vez más difícil y peligrosa, denunciando situaciones de insuficiencia de medios, riesgos crecientes y la impunidad con la que operan estas embarcaciones. En entrevistas recientes, representantes de JUCIL han señalado que embarcaciones de este tipo no solo buscan refugio del temporal en puertos y zonas del interior, sino que actúan con actitud desafiante frente a las fuerzas de seguridad, lo que demuestra “la urgente necesidad de reforzar tanto los medios materiales como el personal en la lucha contra el narcotráfico” y de reconocer adecuadamente el riesgo que afrontan los guardias civiles en estas operaciones.