Un total de 3 mil 744 sospechosos fueron detenidos en una vasta operación global coordinada por Interpol contra redes de migración no regulada y trata de personas, con resultados destacados en España, Costa Rica, Perú y Brasil.
La operación ''Liberterra III'' se llevó a cabo entre el 10 y el 25 de noviembre de 2025 e implicó a las autoridades de 119 países y territorios.
¿Qué dice la investigación?
Una operación mundial coordinada por INTERPOL ha permitido poner a salvo a 4 414 posibles víctimas de trata de personas y detectar a 12 992 migrantes en situación irregular en un total de 119 países.
Durante la operación, denominada Liberterra III y realizada del 10 al 21 de noviembre de 2025, se detuvo a 3 744 sospechosos, entre ellos más de 1 800 por delitos de trata de personas y tráfico de migrantes, sobre la base de información comunicada inicialmente por los países participantes.
Asimismo, a lo largo de la operación, los organismos encargados de la aplicación de la ley movilizaron a más de 14 000 funcionarios, con los que llevaron a cabo actividades de vigilancia en los puntos de mayor actividad delictiva y redadas contra objetivos específicos, así como controles fronterizos reforzados.
Las autoridades abrieron más de 720 nuevas investigaciones, muchas de las cuales siguen en curso.
El secretario general de INTERPOL, Valdecy Urquiza, declaró:
«La intensidad de la actuación de las fuerzas del orden pone de relieve una sólida cooperación, pero las tendencias más amplias que ha revelado la operación no son menos importantes. Las redes delictivas están evolucionando, utilizando nuevas rutas y plataformas digitales y explotando a poblaciones vulnerables. La detección de estas pautas permite a las fuerzas del orden descubrir peligros por anticipado, neutralizar antes a las redes y proteger mejor a las víctimas».
Entre las principales conclusiones figuran las siguientes:
Las estafas alimentadas por la trata de personas siguen siendo un grave motivo de preocupación en Asia y África, pero la mejora de la información policial, la detección y los mecanismos de control está dando lugar a más detenciones y a la repatriación de cientos de víctimas.
Si bien la explotación sexual sigue siendo un problema muy frecuentemente mencionado en los informes, el trabajo forzoso y la realización forzada de actividades ilícitas van en aumento, además de detectarse también casos de esclavitud doméstica y de extracción de órganos.
Los casos de víctimas de las Américas y Asia halladas en África indican un cambio de las dinámicas de la trata, que contrastan con las pautas observadas históricamente, consistentes en la trata de víctimas africanas en el extranjero.
Los patrones migratorios de las Américas se han invertido en gran medida y ahora se observa un desplazamiento hacia el sur, a través de América Central, de los ciudadanos de países sudamericanos que habían migrado hacia el norte.
Sigue habiendo una presión migratoria en las rutas marítimas del Atlántico y el Mediterráneo, en particular como consecuencia de los desplazamientos de migrantes desde el Oeste y el Norte de África a Europa.
Las autoridades utilizan cada vez más la vigilancia en línea para detectar las redes de trata y tráfico y seguirles el rastro.
La trata de personas y el tráfico de migrantes siguen estando estrechamente vinculados a delitos tales como la falsedad documental, el blanqueo de capitales y el tráfico de drogas.