Fue durante la celebración de un partido de fútbol informal que transcurría con normalidad, el domingo 25 de enero, en la comunidad de Loma de las Flores, en el municipio de Salamanca en Guanajuato cuando poco antes de las 5:30 de la tarde, al lugar llegaron al menos 2 camionetas que invadieron la cancha y de las cuales descendieron aproximadamente 8 hombres armados que sin decir una sola palabra, comenzaron a disparar de manera aleatoria en contra de los jugadores y los asistentes.
En cuestión de minutos, un escenario que se podría describir como uno completamente cotidiano se transformó en una escena horriblemente trágica, pues el campo de fútbol que se encuentra en un deportivo en las inmediaciones de la calle Emiliano Zapata, paso de ser una imagen de celebración y convivencia, a una donde el campo quedó cubierto de cuerpos inertes, balas, casquillos y donde solo se podían escuchar gritos de agonía y auxilio.
La Dirección General de Seguridad Pública señaló que al lugar acudieron personal de la Guardia Nacional, policías municipales y paramédicos de la Cruz Roja para auxiliar a la población y realizar los procedimientos y diligencias correspondientes; sin embargo ya era demasiado tarde.
Este ataque ha cobrado la vida de 11 personas hasta el momento, además de dejar a muchas más heridas; según reportes oficiales 10 de las víctimas fallecieron en la misma cancha mientras que una más murió en un hospital mientras era atendido.
Con la cifra de personas heridas mencionar un número exacto es complicado, pues existen varias versiones, mientras que el Municipio de Salamanca informó inicialmente 12 lesionados, por su parte la Fiscalía General del Estado de Guanajuato declaró que resultaron solo 6 personas heridas.
Algunas de las víctimas mortales de esta balacera son Carlos Moreno quien era baterista del grupo musical “Reencuentro Norteño”, Bryan Gutierrez un joven originario del municipio y Alejandro Prieto quien anteriormente trabajó como elemento de tránsito municipal pero que renunció y emigró a Estados Unidos aunque cada año regresaba al país para convivir con su familia en eventos como en el que lamentablemente perdió la vida.
De manera no oficial se ha rumorado que 5 de las personas asesinadas habrían fungido como trabajadores de una empresa privada de seguridad y que resguardaban el evento, basándose en que estas 5 personas compartían la misma vestimenta que constaba de un pantalón caqui, playera negra y botas tácticas, aunque esta información no ha sido confirmada o desmentida por las autoridades.
La gobernadora de Guanajuato Libia García Muñoz publicó en sus redes sociales el siguiente mensaje: “Lo ocurrido en la comunidad de Lomas de Flores, en Salamanca, es un hecho inaceptable que lastima profundamente a las familias guanajuatenses”, además informó que de manera inmediata se activó un operativo conjunto entre el Municipio de Salamanca, la Fiscalía General del Estado de Guanajuato y fuerzas federales con el fin de atender a las víctimas, asegurar la zona y avanzar en las investigaciones.
Mientras que la presidenta Claudia Sheinbaum pronunció durante su conferencia matutina el lunes 26 de enero que el gobierno federal mantiene coordinación con las autoridades para esclarecer el ataque y dar con los responsables.
Y aunque aún no se conoce la identidad de los responsables de este ataque, la balacera ocurre en un contexto donde el Cártel de Santa Rosa de Lima y el Cártel Jalisco Nueva Generación se encuentran en medio de una disputa abierta por el territorio, una guerra por el cristal y las rutas del Bajío.
Por lo que esta masacre no debería considerarse como un suceso aislado, sino como una consecuencia que arrastra el Municipio de Salamanca y en general el Estado de Guanajuato tras años de violencia que se confirman por las cifras oficiales.
Según expertos, Salamanca se ha convertido en un punto estratégico y “zona caliente” para los grupos criminales, debido a que este municipio se conecta con casi todas las ciudades importantes del Bajío, específicamente por el control de la carretera 45D que conecta Irapuato, Celaya y Salamanca y que es importante por la constante circulación de migrantes, armas y drogas.
Por esto, los mismos expertos mencionan que la masacre realizada en Salamanca no es un mensaje aislado, sino una expresión extrema de control territorial con el fin de sembrar miedo y marcar dominio.
Teorías que han sido reforzadas debido a la supuesta circulación de un mensaje en redes sociales, horas antes del ataque donde un grupo delincuencial advertía la prohibición de reuniones masivas en la entidad y señalaban que cualquier persona que permaneciera en la calle por la noche en distintos municipios incluido Salamanca, lo hacía bajo su propio riesgo y responsabilidad.