San Nicolás / Zapopan. Dos hechos recientes registrados en planteles de educación básica en Nuevo León y Jalisco reavivaron la preocupación sobre la seguridad dentro de las aulas, luego de que estudiantes protagonizaran incidentes que encendieron la alarma entre madres y padres de familia.
En el primero de los casos, un menor fue captado con un objeto similar a una pistola dentro del salón de clases en la Escuela Secundaria Técnica 35, ubicada en San Nicolás de los Garza. El video, difundido en redes sociales, muestra al estudiante exhibiendo el objeto frente a sus compañeros, lo que generó inquietud inmediata entre la comunidad escolar.
Tras la difusión de las imágenes, al menos 40 padres de familia acudieron al plantel para solicitar información y exigir medidas concretas que refuercen la seguridad. Entre las peticiones se encuentran la revisión de mochilas, la instalación de detectores de metales y una mayor vigilancia al ingreso y durante la jornada escolar. Hasta el momento, no se ha confirmado oficialmente si el objeto correspondía a un arma real o a una réplica.
A este hecho se suma lo ocurrido en la secundaria Técnica No. 50 de la colonia El Colli, en Zapopan, donde una pelea entre estudiantes fue grabada y compartida en redes sociales. En las imágenes se observa a varios alumnos involucrados en una riña dentro del plantel, mientras otros graban la escena sin que se aprecie una intervención inmediata de personal docente.
El episodio generó indignación entre padres de familia, quienes cuestionaron la supervisión escolar y la capacidad de reacción ante situaciones de violencia dentro de las instalaciones educativas. También demandaron mayor presencia de maestros, protocolos más estrictos y acciones preventivas que garanticen la integridad de los menores.
Ambos casos han encendido el debate sobre los filtros de seguridad y la vigilancia en las escuelas públicas. Para muchas familias, la preocupación ya no se limita al rendimiento académico, sino a la certeza de que sus hijos puedan permanecer seguros dentro del aula.
Los recientes incidentes evidencian una inquietud creciente: las aulas, concebidas como espacios de formación y desarrollo, enfrentan retos de violencia y control que obligan a reforzar protocolos y supervisión. La exigencia social es clara: evitar que hechos como estos se normalicen en la vida escolar.
Cifras nacionales reflejan que la violencia escolar es un problema persistente en el país. Diversos estudios señalan que hasta 7 de cada 10 estudiantes han experimentado algún tipo de agresión en el entorno escolar, ya sea física, verbal o psicológica, mientras que cerca del 40% de alumnos de primaria y secundaria reportan haber sido víctimas de acoso. En Nuevo León, autoridades educativas han informado que estudiantes han recibido atención por situaciones relacionadas con conflictos y violencia dentro de los planteles, lo que evidencia que los casos recientes no son hechos aislados, sino parte de una problemática que continúa desafiando a las comunidades escolares.