Fuente: Agencia México
Julián Gil enfrenta el noveno cumpleaños de su hijo Matías, fruto de su relación con Marjorie de Sousa. Lo hace desde la distancia, sostenido por los recuerdos y por una espera que, asegura, no piensa abandonar. Conmovido, el actor reiteró ante la prensa que su lucha como padre sigue más viva que nunca.
Al ser cuestionado sobre si ha podido ver al menor, respondió con firmeza: “No, tú sabes que no. Se hubiesen enterado”. Respecto a la versión de que existe una guerra personal con Marjorie, Gil lo negó: “Pues no es una guerra, de mi lado no hay guerra, de mi lado hay paz. Mañana cumple 9 años, imagínate. Mañana pondré una cartita en redes.”
Ante la pregunta directa de si el cansancio ha hecho mella tras no poder convivir con su descendiente, el actor fue contundente: “No, no me canso. No me canso”, recalcó, señalando que es lo mínimo que puede hacer como papá.
Tal como lo adelantó, Julián Gil utilizó sus redes sociales para compartir una extensa carta dedicada a Matías, en la que expresó sus sentimientos, recuerdos y el amor que asegura permanece intacto pese a la distancia. Y por si fuera poco, abordó un punto clave en las diferencias que ha tenido con De Sousa, la solicitud de una prueba de paternidad.
La carta dice lo siguiente:
Matías, hijo:
Hoy en tu cumpleaños quiero hablarte de todo lo que siento y quiero llevarte a un recuerdo muy especial. El día que naciste, estuve ahí contigo desde el primer segundo. Te recibí en mis brazos y hubo un instante que nunca olvidaré: abriste tu manito y agarraste mi dedo. No me soltabas... Fue uno de los momentos más hermosos y reales de mi vida. De esos primeros minutos juntos a este video que hoy acompaña estas palabras. Lo guardo como un tesoro.
A veces se dicen muchas cosas, se cuentan historias distintas… pero este momento existe y quedó grabado. Y cada vez que lo veo recuerdo algo muy simple y muy grande: Desde el primer día, estuvo contigo. Y acá sigo estando, incluso a la distancia por decisiones que no están en mi control.
Hoy cumples 9 años. Y aunque no pueda abrazarte, hoy me despierto con algo muy claro en el corazón: eres mi hijo, y te amo. Quiero empezar diciéndote algo que nadie puede cambiar: soy tu papá. Y el amor de un papá por su hijo, por más que quieran o intenten, no se rompe, no se apaga y no se olvida.
Han sido años difíciles, Mati. A veces los adultos tomamos decisiones, aparecen tribunales, papeles, palabras que hieren… y todo se vuelve confuso e injusto. Yo he hecho todo lo que ha estado en mis manos para estar más cerca de ti. Pero no se ha podido.
Y aunque la vida nos haya puesto esta distancia, hay algo que me sostiene: Que SÍ te he visto crecer. Te veo en fotos, en videos, en redes, en historias que amigos y gente cercana comparten. Y ahí descubro pedacitos de ti. He visto que te gusta el fútbol. He visto que te gusta actuar, cantar, jugar. Veo tu carita, tu sonrisa, tus ganas. Y en silencio digo: “Ese es mi hijo, y pronto estaremos juntos.”
Mati, quiero decirte algo con mucho respeto y con mucho amor: Es posible que hayas crecido escuchando una historia sobre mí, una versión de lo que pasó contada desde un solo lugar. Pero esa no es toda la historia. Y el día que tú quieras, cuando sientas curiosidad, necesidad o simplemente ganas de saber yo voy a estar aquí para sentarme contigo, mirarte a los ojos y contarte mi verdad, nuestra verdad. También quiero contarte algo porque es parte de la verdad y porque tienes derecho a saberlo.
En la vida, cualquier persona papá, mamá o hijo tiene el derecho de pedir una prueba de paternidad cuando necesita claridad y tranquilidad en el corazón. Tu mamá la pidió primero, y más adelante yo también la pedí. Cada uno tuvo sus razones, y pedirla no es un ataque ni una falta de amor: es un derecho que todo ser humano tiene.
Y algún día, si tú lo quisieras también tendrás ese derecho. Yo, como tu papá, te apoyaré y siempre voy a respetar eso. No soy el único que te espera hijo. De mi lado tienes una familia que te ama y sueña con conocerte: hermanos, primos, tías, tíos…
Y por eso te digo esto con amor y paz en el corazón: hoy tu mamá tiene una pareja, y entiendo que él está cerca de ti, te acompaña y ocupa, de alguna manera, un lugar importante como figura paterna en tu vida. Y eso está bien. Me da tranquilidad saber que hay alguien que te cuida, que está contigo, que te abraza cuando yo no puedo hacerlo. Si esa persona te da amor, apoyo y ejemplo, yo solo puedo agradecerlo.
Siempre he creído que, si tu mamá está bien, tu también vas a estar bien. Y saber que estás rodeado de cariño me da paz. Yo también seguí adelante con mi vida. Hoy tengo una esposa Valeria y una hermosa familia que estamos formando juntos. Me encantaría que algún día pudieras conocerlos y sentir que, de nuestro lado, también tienes brazos abiertos.
Y cuando ese día llegue, porque yo creo que va a llegar, lo único que vas a encontrar es amor. Recuerda algo muy importante: Del lado de tu papá la puerta nunca estará cerrada, y tus preguntas siempre tendrán una respuesta. Hoy, en tu cumpleaños, te abrazo con el alma. Feliz cumpleaños, Mati. Estoy orgulloso de ti. Te amo hoy y te amaré siempre.
Con todo mi amor, Papá.
Es así como Julián Gil mantiene firme su postura: no rendirse. Mientras la distancia persiste, el actor deja constancia pública de su amor y de la esperanza que, asegura, sigue intacta. Para él, el tiempo no borra el vínculo, y la espera continúa con la misma convicción de siempre: la de un padre que no se cansa.