Ciudad de México.— A pocas semanas del arranque de la Copa del Mundo de 2026, el Estadio Banorte vuelve a estar en el centro de la polémica, luego de que aficionados reportaran la presencia de hoyos visibles en la estructura de sus gradas, generando preocupación sobre las condiciones reales del inmueble.
Las denuncias surgieron a través de redes sociales, donde asistentes a recientes eventos compartieron imágenes y videos que muestran perforaciones en distintas zonas del estadio. En particular, uno de los señalamientos más alarmantes corresponde a un agujero en la parte alta del recinto, desde donde incluso se puede observar el exterior, lo que encendió las alertas entre los asistentes por un posible riesgo.
Los reportes se intensificaron durante el llamado “Juego de Leyendas” entre México y Brasil, donde la atención no solo se centró en el marcador, sino en las condiciones del inmueble. Usuarios cuestionaron si estas fallas forman parte de detalles inconclusos o si evidencian problemas estructurales más graves.
No es la primera vez que el estadio enfrenta críticas desde su reinauguración. Previamente, aficionados ya habían señalado irregularidades como acabados incompletos, tuberías expuestas, baños en mal estado y zonas con humedad, lo que refuerza la percepción de que las obras no han sido concluidas en su totalidad.
El inmueble, considerado uno de los más emblemáticos del fútbol mundial y con historia en Copas del Mundo, atraviesa una etapa clave tras su proceso de modernización para cumplir con los estándares de la FIFA. Sin embargo, estos recientes señalamientos han reavivado el debate sobre si realmente está listo para albergar partidos de talla internacional.
Especialistas y aficionados coinciden en que, más allá de la imagen del recinto, la prioridad debe ser la seguridad de los asistentes, especialmente en un evento que atraerá a miles de visitantes nacionales e internacionales.
A pesar de ello, el proyecto sigue en marcha y forma parte de una inversión millonaria destinada a posicionar a México como sede de clase mundial. La presión es máxima: el tiempo se agota y cada detalle cuenta.
Hasta el momento, las autoridades y responsables del proyecto no han emitido una postura detallada sobre estos señalamientos. Mientras tanto, la incertidumbre crece y la pregunta permanece en el aire: ¿llegará el Estadio Banorte en condiciones óptimas al Mundial 2026 o se trata de una advertencia temprana de problemas mayores?