La clausura de un delfinario operado por Dolphin Discovery en Cancún, Quintana Roo, continúa generando cuestionamientos a casi un año de la intervención de autoridades ambientales. En octubre de 2025, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente realizó un operativo en las instalaciones ubicadas dentro de Ventura Park, donde aseguró a nueve delfines, siete machos y dos hembras, tras detectar presuntas irregularidades en su manejo y condiciones.
A pesar de la clausura, en los últimos meses se han difundido videos captados por drones que muestran a los ejemplares aún dentro de los mismos estanques. Las imágenes fueron compartidas por las organizaciones Veeleaf y Tide Breakers, que han dado seguimiento al caso mediante monitoreo aéreo. De acuerdo con estas agrupaciones, los animales permanecen en el sitio en condiciones que consideran preocupantes, lo que ha reavivado el debate sobre su bienestar y el cumplimiento de las medidas impuestas por la autoridad.
En respuesta, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente ha sostenido que los delfines reciben atención médico veterinaria constante, además de que la calidad del agua en los estanques es supervisada de manera permanente. La dependencia también ha señalado que algunos de los ejemplares presentaban padecimientos previos a la clausura, incluso en estado delicado, lo que ha complicado cualquier proceso inmediato de traslado.
El caso se encuentra actualmente en un procedimiento administrativo sancionatorio, mientras que el destino final de los animales dependerá de su evolución clínica. Según lo establecido en la Ley General de Vida Silvestre, la reubicación de fauna bajo resguardo debe realizarse bajo criterios técnicos y de bienestar animal, lo que implica procesos graduales y supervisados.
Por su parte, la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente de Quintana Roo ha confirmado que mantiene vigilancia sobre los ejemplares, especialmente tras la entrada en vigor de reformas que prohíben el uso de mamíferos marinos en espectáculos recreativos en la entidad. Su titular, Oscar Rebora Aguilera, explicó que estos delfines nacieron en cautiverio, por lo que liberarlos directamente en el océano no es viable, ya que carecen de las habilidades necesarias para sobrevivir en vida silvestre.
Sin embargo, organizaciones civiles han enfatizado que exigen una reubicación inmediata y mayor transparencia en el proceso. Señalan que no existe información pública detallada sobre el estado de salud de cada delfín, ni sobre los posibles sitios de traslado o los tiempos estimados para su reubicación. Esta falta de claridad, denuncian, mantiene el caso en incertidumbre desde hace ocho meses, y dificulta la evaluación del cumplimiento de las autoridades y la empresa responsable.
Hasta el momento, Dolphin Discovery no ha emitido una postura pública sobre la situación, lo que ha incrementado las críticas hacia la empresa en medio de un creciente escrutinio social sobre las condiciones de cautiverio de estos mamíferos marinos en México. El caso se mantiene abierto y bajo observación tanto de autoridades como de organizaciones.