Después de que se dio a conocer la acusación federal que enfrenta Rocha Moya ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ), integrantes del oficialismo mexicano salieron a defender la supuesta inocencia del gobernador de Sinaloa, entre ellas la presidenta Claudia Sheinbaum, quien declaró que “si no existen pruebas claras, es evidente que el objetivo de estas imputaciones… es político”.
En la conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum, del 30 de abril, rechazó las acusaciones federales que enfrenta Rocha Moya y los otros nueve funcionarios, entre los que se incluye al senador Enrique Inzunza Cázares y al presidente municipal de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil.
El mensaje de la mandataria mexicana iba dirigido hacia “todo el pueblo de México”. En él explicó que, desde el 28 de abril, la Secretaría de Relaciones Exteriores recibió diez documentos que solicitaban la detención provisional con fines de extradición a Estados Unidos para los acusados por el DOJ. Mencionó que la Secretaría turnó los documentos a la Fiscalía General de la República para su evaluación.
El miércoles 29 de abril, el DOJ para el distrito Sur hizo públicas las acusaciones en contra de los diez funcionarios públicos. La mandataria dijo que este proceso debió haber sido confidencial, de acuerdo con los tratados en la materia.
La presidenta también avaló el comunicado emitido por la Fiscalía General de la República, en el que explicó que es obligación de la dependencia, a través de la Fiscalía Especial para Asuntos Internacionales, “analizar la documentación recibida con la finalidad de establecer con toda exactitud si existen los elementos probatorios necesarios para tal fin, y en su caso sobre la viabilidad de la solicitud”.
Señaló que la misma FGR estableció que, en la legislación mexicana, está señalado que para solicitar una orden de aprehensión se requiere presentar datos de prueba que infieran la posibilidad de que alguna persona haya cometido algún delito. A esto, la presidenta mencionó que, desde que asumió su cargo, juró respetar la Constitución y las leyes mexicanas.
Como ha sido parte de su discurso durante este sexenio, la mandataria se posicionó a favor de la defensa de la soberanía nacional, pues señaló que México establece una relación de iguales con otros países, “nunca de subordinación y menos de entreguismo”.
Claudia Sheinbaum resaltó que su posición sobre estos hechos es de “verdad, justicia y defensa de la soberanía”, por lo que no procederán en contra del gobernador morenista de Sinaloa y los otros nueve funcionarios, hasta que la FGR reciba pruebas contundentes e irrefutables, conforme a lo que se establece en las leyes mexicanas.
Aseguró que durante su administración no se cubrirá a nadie que haya cometido un delito, pero que, si no existen pruebas claras sobre este caso, entonces “es evidente que el objetivo de estas imputaciones por parte del Departamento de Justicia es político”.
Por otro lado, hizo de conocimiento público que, después de que se dieron a conocer las acusaciones federales en contra de Rocha Moya, se contactó con él y le mencionó que “si no hay nada, no hay nada que temer”, después de que él mismo rechazó categóricamente mantener vínculos con el Cártel de Sinaloa.