Tras el atentado que se vivió el 20 de abril en la zona arqueológica de Teotihuacán, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) instaló arcos detectores de metal en los accesos al recinto para procurar la seguridad de los visitantes, lo cual forma parte de un proyecto con un valor de 30 millones de pesos. Usuarios en redes sociales señalaron que este monto de dinero es exorbitante para la adquisición de detectores de metal, que comúnmente cuestan entre 30 y 140 mil pesos.
El INAH informó que se trata de un proyecto que busca mejorar la experiencia de los visitantes de las cinco zonas arqueológicas más visitadas en México, entre las que se incluyen: Teotihuacán, Chichén Itzá, Tulum, Palenque y Monte Albán. Se tiene previsto que se coloquen arcos detectores de metal en todos los accesos de los recintos para reforzar la seguridad.
Por otro lado, se colocarán elementos de apoyo de la Guardia Nacional, elementos de seguridad gubernamental y de empresas privadas en los recintos ubicados en el Estado de México, Yucatán, Quintana Roo, Chiapas y Oaxaca.
Sobre el caso de Teotihuacán, lugar en el que ocurrió el tiroteo masivo que dejó un saldo de una mujer fallecida y 13 heridos, se colocaron seis arcos en total: uno en cada acceso del recinto y otro en la entrada del Museo de los Murales Teotihuacanos “Beatriz de la Fuente”. En los demás espacios patrimoniales se colocó un par de arcos en cada uno.
Contrario a lo que se había especulado con anterioridad, respecto a que el INAH había reducido el presupuesto de seguridad de los recintos patrimoniales, aseguró que el monto fue ampliado a 296.7 millones de pesos para el ejercicio de este año; antes se habían contemplado solo 188.7 millones para 2026.
Por otro lado, confirmó la nueva inversión de 30 millones de pesos que será utilizada para el mejoramiento de la infraestructura de servicios al visitante de los recintos, la adquisición de arcos detectores de metal y otras acciones de fortalecimiento operativo y atención al público.
Con el proyecto, que incluirá a otros recintos del país, el INAH reiteró su compromiso con la operación responsable, la adecuada atención de los visitantes y el fortalecimiento continuo de las condiciones de seguridad en dichos espacios.
La colocación de los arcos detectores de metal en Teotihuacán ha desatado una serie de reacciones distintas.
Por un lado, los visitantes que asistieron a la reapertura del recinto después del atentado aplaudieron dicha acción, pues pueden ingresar a la zona arqueológica con la tranquilidad de que no volverá a ocurrir un hecho como el del 20 de abril. Los visitantes señalaron que antes no existía ningún control para ingresar al recinto.
No obstante, a pesar de que la medida es para fortalecer la seguridad del lugar, los artesanos denunciaron que la nueva disposición no les ha permitido ingresar ciertas herramientas de trabajo al recinto, pues al ser de metal no cumplen con las nuevas normas impuestas por el INAH.
Y, por último, están los usuarios de internet que han asegurado que el monto de inversión para el proyecto es mayor a lo que realmente costaría implementar las nuevas medidas de seguridad.