Katmandú.— Las inundaciones repentinas y deslaves registrados en la zona fronteriza entre Nepal y China dejaron un saldo de al menos 95 personas muertas y cientos de desaparecidos, entre ellos turistas extranjeros, de acuerdo con los primeros reportes difundidos este miércoles. La emergencia afecta principalmente al distrito nepalí de Rasuwa y la región china de Gyirong, en el Tíbet.
Las autoridades nepalíes informaron inicialmente que 403 personas permanecían desaparecidas, entre ellas 341 extranjeros procedentes de al menos 26 países. Entre los desaparecidos también se encuentran trabajadores de proyectos de infraestructura, excursionistas y personas que se encontraban en la zona con fines turísticos y religiosos.
La crecida del río Bhote Koshi provocó el arrastre de viviendas, vehículos, puentes y caminos, además de afectar instalaciones eléctricas y otras obras de infraestructura. Imágenes difundidas por las autoridades muestran la fuerza de la corriente mientras arrastra construcciones y grandes cantidades de lodo.
El distrito de Rasuwa es además una ruta utilizada por turistas y peregrinos que se dirigen hacia el monte Kailash, uno de los principales destinos religiosos de la región. Autoridades de distintos países comenzaron a verificar la situación de sus ciudadanos que se encontraban en el área al momento de la emergencia. Corea del Sur informó que varios de sus ciudadanos que trabajaban en la construcción de una planta hidroeléctrica permanecían desaparecidos, mientras Malasia reportó la pérdida de contacto con 11 de sus ciudadanos.
En el lado chino, las autoridades desplegaron operaciones de búsqueda y rescate en Gyirong, donde también se reportaron víctimas y daños materiales. El presidente Xi Jinping ordenó intensificar las labores para localizar a las personas desaparecidas y atender a las comunidades afectadas.
Equipos de emergencia de Nepal utilizan helicópteros y otros recursos para llegar a las zonas incomunicadas. Sin embargo, las labores de rescate enfrentan dificultades debido a los daños en carreteras y puentes, así como al aumento de los niveles de los ríos.
La causa exacta de la tragedia continúa bajo investigación. Los primeros reportes apuntan a un posible deslizamiento de tierra o desprendimiento asociado con actividad sísmica, que habría bloqueado temporalmente el cauce del río y provocado posteriormente una súbita liberación de agua y sedimentos. También se analiza la posible participación de procesos relacionados con glaciares y lagos glaciares.
La región del Himalaya es particularmente vulnerable a inundaciones y deslaves debido a su compleja geografía y al aumento de temperaturas, que favorece el derretimiento de glaciares. Las autoridades mantienen las labores de búsqueda mientras continúan evaluando la magnitud de los daños y el número definitivo de víctimas.
Actualización: los balances han continuado modificándose durante el desarrollo de las labores de rescate. Reportes posteriores elevaron la cifra de fallecidos en Nepal y China, por lo que el número definitivo de víctimas todavía está por determinarse.