Las intensas lluvias registradas la tarde del lunes 15 de junio provocaron una importante acumulación de agua en la estación San Lázaro de la Línea B del Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México, generando complicaciones para miles de usuarios que transitaban por una de las terminales más concurridas de la red.
Videos y fotografías difundidos en redes sociales mostraron cómo el agua cubrió parte de la zona de taquillas, pasillos de transbordo y accesos a la estación, obligando a los pasajeros a caminar entre charcos y buscar rutas alternas para continuar su trayecto. Las imágenes rápidamente se viralizaron debido a la magnitud de la anegación y a que San Lázaro es un punto estratégico de conexión entre las Líneas 1 y B del Metro, además de su cercanía con la Terminal de Autobuses de Pasajeros de Oriente.
Tras la difusión de los videos, el Sistema de Transporte Colectivo informó que personal de las áreas de Instalaciones Hidráulicas y Servicios Generales realizó trabajos para desalojar el agua acumulada y restablecer las condiciones de operación en la estación. De acuerdo con el comunicado oficial difundido por el Metro y por su director general, Adrián Rubalcava, el agua ingresó desde el exterior como consecuencia de las fuertes precipitaciones registradas en la zona. Asimismo, se verificó el funcionamiento de los equipos de bombeo instalados en la estación, sin que se detectaran fallas en su operación. Las autoridades señalaron que el servicio de trenes de la Línea B continuó funcionando con normalidad durante las labores de atención.
Horas después, la cuenta oficial del Metro CDMX informó que el pasillo de la zona de taquillas ya se encontraba libre para el tránsito de usuarios y sin presencia de agua, destacando que las labores de desalojo habían concluido satisfactoriamente y que la operación ferroviaria no había sido suspendida.
Sin embargo, la explicación oficial generó una ola de comentarios y críticas en redes sociales. Diversos usuarios cuestionaron que las autoridades evitaran utilizar términos como “inundación” o “anegación”, optando en cambio por la frase “ingreso de agua desde el exterior”. Para muchos internautas, la redacción buscó minimizar la magnitud de lo ocurrido pese a que los videos mostraban amplias zonas cubiertas por agua.
Las reacciones no tardaron en convertirse en tendencia. Entre bromas y críticas, usuarios compararon la estación con una alberca improvisada y compartieron mensajes satíricos sobre la situación. Una de las publicaciones más difundidas describía a San Lázaro como “la primera alberca mundialista con ajolotes por cinco pesitos la nadada”.
El incidente volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la vulnerabilidad de la infraestructura del transporte público capitalino ante las lluvias intensas.