Una disputa legal en la zona de Santa Fe, en la Ciudad de México, ha puesto en riesgo a más de mil perros y gatos que habitan el Refugio Franciscano A.C., luego de que se iniciara un proceso de desalojo del predio donde opera este espacio de protección animal. El conflicto surge a pesar de que el inmueble contaba con un testamento que establecía de manera explícita que una parte de la propiedad debía mantenerse como refugio para animales.
De acuerdo con el representante legal del Refugio Franciscano A.C., el licenciado Fernando Pérez Correa, el desalojo no responde a un incumplimiento legal del albergue, sino a un proyecto de desarrollo inmobiliario que se planea realizar en la zona que viene impulsado por la Fundación Haghenbeck. El abogado señaló que los intereses económicos detrás de este desarrollo estarían pasando por alto la voluntad expresa del propietario fallecido, quien dejó asentado en su testamento que el espacio debía seguir destinado a la protección de animales en situación de abandono.
El refugio alberga actualmente más de mil animales, en su mayoría perros y aproximadamente 30 gatos, muchos de ellos rescatados de condiciones de maltrato, abandono o riesgo en la vía pública. Luego de que se generara una orden de desalojo, los encargados del refugio acusan que desde el 10 de diciembre no han podido tener acceso a las instalaciones. Esto ha creado preocupación entre activistas y defensores de los derechos de los animales, ya que, aunque se decidió que por el momento los animales no serán movilizados, la falta de acceso de los encargados del refugio pone en riesgo el bienestar de los ejemplares, varios de los cuales requieren atención veterinaria constante.
Fernando Pérez Correa advirtió que el proceso legal ha avanzado en los últimos días y que, de concretarse el desalojo, no existe hasta ahora una alternativa clara que garantice un espacio adecuado para todos los animales. Subrayó que el refugio no solo cumple una función de resguardo, sino que también realiza labores de esterilización, rehabilitación y adopción responsable, lo que convierte al sitio en un punto clave para el control ético de la población animal en la ciudad.
El caso ha encendido el debate sobre el respeto a la voluntad testamentaria, el uso del suelo en zonas de alta plusvalía como Santa Fe y el papel de las autoridades frente a proyectos inmobiliarios que impactan directamente en causas sociales y de protección animal. La mañana del martes 16 de diciembre, la fachada del refugio amaneció repintada con el fin de quitar el logotipo. Mientras el proceso legal continúa, más de mil perros y gatos permanecen en incertidumbre, a la espera de una resolución que defina su futuro y el del refugio que los ha protegido durante años.