La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, presentó su declaración patrimonial y de intereses correspondiente al ejercicio 2026 ante la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, apenas cuatro días antes de que venciera el plazo legal establecido para que los servidores públicos federales cumplieran con esta obligación constitucional.
De acuerdo con el documento oficial difundido en la plataforma de declaraciones patrimoniales del gobierno federal, Sheinbaum reportó ingresos anuales netos por un millón 791 mil 441 pesos. De esa cantidad, un millón 790 mil pesos corresponden a percepciones derivadas directamente de su cargo público como presidenta de la República, incluyendo sueldo, compensaciones, aguinaldo, bonos y demás prestaciones ya libres de impuestos. El resto, mil 441 pesos, fueron declarados como rendimientos financieros de capital.
La mandataria aseguró no haber adquirido durante el último año ningún bien inmueble, vehículo o bien mueble, por lo que oficialmente no hubo modificaciones relevantes en su patrimonio durante 2025. Sin embargo, sí mantiene registrados bienes adquiridos previamente. Entre ellos aparece un departamento de 88 metros cuadrados adquirido en diciembre de 1999 mediante crédito, con un valor original declarado de 275 mil pesos. También reportó ser propietaria de un automóvil Chevrolet Aveo modelo 2013 comprado de contado en octubre de 2012 por aproximadamente 164 mil 900 pesos.
En el apartado financiero, la presidenta declaró tener una cuenta de cheques y un fondo de inversión en BBVA, además de una tarjeta de crédito bancaria en la misma institución.
El punto que más controversia generó dentro de la declaración fue nuevamente su participación accionaria en dos empresas del sector manufacturero: Eli Cami y Cía., ubicada en el Estado de México, y Sintacrom de México, con sede en Guanajuato. En ambos casos, Sheinbaum declaró poseer el ocho por ciento de participación accionaria.
La presidenta afirmó en su declaración que no recibe “remuneración alguna” por su participación en ambas compañías. Sin embargo, este punto ha sido objeto de cuestionamientos debido a que, por segundo año consecutivo, reporta mantener acciones empresariales sin recibir dividendos, utilidades ni ingresos derivados de ellas. La declaración pública no detalla cuánto dinero representan actualmente esas acciones ni el valor actualizado de la inversión en ambas sociedades mercantiles.
Eli Cami y Cía. ha sido identificada como una empresa dedicada a la fabricación de aceites y productos de limpieza, mientras que Sintacrom de México está vinculada a procesos industriales y manufactura de productos químicos.
Precisamente Sintacrom de México es la compañía que ha generado mayores señalamientos públicos debido a antecedentes relacionados con denuncias y reportes ambientales. Diversos reportes periodísticos han señalado a la empresa por actividades consideradas altamente contaminantes dentro del sector químico-industrial, situación que volvió a poner bajo la lupa la permanencia de la presidenta como accionista de una empresa ligada a este tipo de controversias.
La declaración también revive cuestionamientos sobre inconsistencias patrimoniales señaladas anteriormente. Investigaciones periodísticas recordaron que durante algunos años de su gestión como jefa de Gobierno de la Ciudad de México no aparecieron registrados el departamento ni el automóvil que hoy sí forman parte de su patrimonio declarado federal.