La distribución de la ayuda humanitaria destinada a los damnificados por los recientes terremotos en Venezuela quedó bajo cuestionamiento luego de que un cargamento enviado desde Panamá fuera localizado a más de 500 kilómetros de la zona de emergencia gracias a dispositivos de rastreo colocados entre los insumos.
El alcalde de la Ciudad de Panamá, Mayer Mizrachi, informó que decidió introducir varios dispositivos AirTag en los paquetes de ayuda con el objetivo de verificar que las donaciones llegaran a las comunidades afectadas en el estado de La Guaira, una de las regiones más golpeadas por los sismos.
De acuerdo con el funcionario, la mayoría de los rastreadores permanecían en La Guaira; sin embargo, uno de ellos apareció en la ciudad de Maturín, capital del estado Monagas, ubicada a más de 500 kilómetros del principal epicentro de la emergencia. El hallazgo despertó dudas sobre el destino real de parte de los suministros enviados para atender a la población afectada.
Mizrachi dio a conocer la información a través de sus redes sociales, donde explicó que la intención de colocar los dispositivos era garantizar la transparencia en la entrega de la ayuda humanitaria. Tras detectar la ubicación inesperada de uno de los cargamentos, solicitó una explicación sobre el posible desvío de los insumos.
Hasta ahora, Panamá ha enviado 40 toneladas de ayuda humanitaria en distintos vuelos hacia Venezuela. Pese a la controversia, Mizrachi aseguró que la operación no se detendrá. De hecho, la noche del sábado partió un nuevo avión con 16 toneladas de insumos distribuidas en 68 palets, como parte de los envíos programados para apoyar a la población afectada.
Hasta el momento, las autoridades venezolanas no han emitido una postura oficial sobre el recorrido del cargamento señalado ni han aclarado por qué uno de los paquetes terminó en una ciudad alejada de la zona donde se concentran las labores de atención a las víctimas.
La situación ocurre mientras continúa la emergencia provocada por los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela. De acuerdo con el balance oficial más reciente, el desastre ha dejado 3 mil 342 personas fallecidas, más de 16 mil 700 heridos, 17 mil 345 personas sin vivienda y 856 edificios dañados, de los cuales 190 colapsaron por completo. La Guaira permanece como una de las entidades más afectadas y miles de familias continúan dependiendo de la ayuda nacional e internacional para cubrir sus necesidades básicas.