Ocho personas murieron y al menos 27 resultaron heridas en un tiroteo ocurrido el martes 10 de febrero en la comunidad de Tumbler Ridge, en el noreste de la provincia de Columbia Británica, Canadá. El ataque, que inició en una vivienda particular y continuó en una escuela secundaria, se convirtió en uno de los tiroteos más graves registrados en el país en los últimos 40 años.
Los hechos comenzaron alrededor de las 13:20 horas (hora local), cuando Jesse Van Rootselaar, de 18 años, disparó dentro de su propia casa contra su madre, de 39 años, y su hermano de 11 años, quienes murieron en el lugar. Tras el ataque doméstico, la agresora se trasladó aproximadamente 1.5 kilómetros hasta la secundaria Tumbler Ridge, donde abrió fuego contra estudiantes y personal educativo.
En la escuela, la atacante mató a una profesora de 39 años, tres alumnas de 12 años y dos alumnos de 12 y 13 años. Otras 27 personas resultaron heridas, varias de ellas con impactos de bala, y al menos dos permanecen en estado grave. Tras el ataque, la agresora se suicidó dentro del plantel. En total, el saldo final fue de nueve personas fallecidas, incluida la responsable.
Tumbler Ridge es una pequeña localidad minera de aproximadamente 2 mil 700 habitantes, ubicada en una zona montañosa remota al noreste de Vancouver. La escuela secundaria cuenta con poco más de 160 estudiantes, lo que ha intensificado el impacto emocional del suceso dentro de la comunidad.
La Policía Montada de Canadá confirmó que Jesse Van Rootselaar era una mujer trans que había iniciado su transición de género aproximadamente seis años atrás. Las autoridades señalaron que tenía antecedentes documentados de crisis de salud mental, por lo que la policía había acudido en múltiples ocasiones a su domicilio. En al menos un caso previo, las autoridades habían incautado armas de fuego del hogar, las cuales posteriormente fueron devueltas tras una apelación legal. Las armas utilizadas, un rifle largo y una pistola modificada, no estaban legalmente registradas a su nombre.
Hasta el momento, las autoridades no han confirmado un motivo específico para el ataque. Sin embargo, señalaron que la principal línea de investigación se centra en el historial de problemas graves de salud mental de la agresora, así como en posibles fallas institucionales en el seguimiento de estos casos. La policía confirmó que actuó sola y descartó vínculos con grupos criminales u organizaciones extremistas.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, calificó el ataque como una tragedia nacional, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y ordenó que las banderas ondearan a media asta durante siete días en todos los edificios gubernamentales. También canceló actividades oficiales y anunció una visita a la zona afectada. El primer ministro de Columbia Británica, David Eby, afirmó que se realizará una revisión profunda de los protocolos de atención en salud mental y del control de armas.
El gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, expresó su solidaridad con el pueblo canadiense, envió condolencias oficiales a las familias afectadas y confirmó que hasta el momento no se tiene registro de ciudadanos mexicanos entre las víctimas.
Este ataque es considerado el más grave en Canadá desde el tiroteo de Nueva Escocia en 2020, que dejó 22 muertos, y el más mortífero en una escuela desde la masacre de la Escuela Politécnica de Montreal en 1989, donde murieron 14 mujeres. Aunque los tiroteos masivos son poco frecuentes en Canadá en comparación con otros países, estos episodios han impulsado reformas constantes en materia de control de armas.
Canadá cuenta con una de las legislaciones más estrictas sobre armas de fuego. En 2020, el gobierno prohibió más de mil 500 modelos de armas de asalto y lanzó un programa nacional de recompra obligatoria para retirarlas de circulación. El caso de Tumbler Ridge ha reavivado el debate sobre la eficacia de estas medidas, particularmente en lo relativo al seguimiento de personas con antecedentes de salud mental y la supervisión del acceso a armas dentro del entorno familiar.
Las investigaciones continúan en curso mientras la comunidad permanece en duelo. Se han organizado vigilias, actos conmemorativos y apoyo psicológico para estudiantes, docentes y familias, en un intento por enfrentar uno de los episodios más trágicos en la historia reciente de Canadá.